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yo soy de mi amado, en mi tiene su contentamiento. Cantares 7:10

Los jóvenes cristianos deberían tener gran cuidado en la formación de amistades y en la elección de compañeros. Tened cuidado, no sea que lo que ahora creéis que es oro puro, se convierta en vil metal. 
 
Las relaciones mundanas tienden a poner obstáculos en el camino de vuestro servicio a Dios, y muchas almas se arruinan por causa de uniones desdichadas, ya sean comerciales o matrimoniales, con aquellos a quienes nunca podrán elevar ni ennoblecer.  
Los hijos de Dios no se deberían aventurar jamás en terreno prohibido.  El matrimonio entre creyentes e incrédulos está prohibido por Dios.  Pero con demasiada frecuencia el corazón no convertido sigue sus propios deseos, y se realizan matrimonios no sancionados por Dios (Fundamentals of Christian Education, pág. 500)

EL AMOR es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio.  Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos.  Enseñados por el Espíritu Santo, aman supremamente a Dios y su prójimo como a sí mismos.
Los que piensan en casarse deben pesar cada sentimiento y cada manifestación del carácter de la persona con quien se proponen unir su suerte.  Cada paso dado hacia el matrimonio debe ser acompañado de modestia, sencillez y sinceridad, así como del serio propósito de agradar y honrar a Dios.  
El matrimonio afecta la vida ulterior en este mundo y en el venidero.  El cristiano sincero no hará planes que Dios no pueda aprobar. "Mensajes para los jovenes" pag  433.

Es sumamente importante que los novios sepan dialogar entre sí, que conversen con apertura, escuchando al otro no sólo con los oídos, sino con el corazón. Sólo el diálogo, por el que el otro se nos comunica, puede hacer posible nuestro conocimiento de él en cuanto persona humana.

1- Dialogar, dialogar mucho; no reducir sus relaciones a charlas insustanciales, no ocultar al otro el propio yo por miedo a quedar mal, a perderlo; decir con sinceridad la propia opinión, aunque no concuerde con la del otro. No hay veneno que corroa más el matrimonio y el noviazgo que la mentira, la insinceridad, la desconfianza.

2- Dialogar con el Otro, con Dios Nuestro Señor. Tratar a solas con Él todos sus progresos, problemas e ilusiones. Ponerse ante Él tal cual son, y pedirle que les ayude a conocerlo mejor a Él, a conocerse mejor a sí mismos, a la persona amada y a la pareja que forman los dos. Tratar que Dios Nuestro Señor sea siempre un “Tercero” que esté junto con los dos. Pregúntenle: "Señor, ¿qué quieres de mí? ¿me creaste para el matrimonio o para que me consagre sólo a ti? Señor, ¿estás contento con nuestro modo de vivir el noviazgo?".

Es evidente que no se podrá alcanzar un conocimiento perfecto del otro desde el inicio. Será de toda la vida. Pero si se debe buscar el conocimiento propio de la etapa que se está viviendo, el noviazgo, y que permita crecer en el amor mutuo como adhesión afectiva y de voluntad al otro en su verdadera realidad.

3- Aceptarse a sí mismo y al otro: ¡Acéptate!. No basta conocer, hay que saber aceptar. A veces resulta difícil, pero es una medida muy sabia y muy sana.

4- El discernimiento: Precede a la aceptación. Lo primero será pensar serenamente si ese joven o esa chica es una persona adecuada al propio modo de ser y pensar. La reflexión sobre el otro y sobre uno mismo debe llevar a una resolución madura y práctica. Si se ve que los temperamentos de ambos o el modo esencial de ver la vida, o las creencias religiosas de cada uno, etc., son incompatibles habrá que pensar seriamente si conviene seguir con esa relación o es mejor cortar con ella.

Las simples diferencias, aún notorias, entre ambos -pueden incluso ser motivo de mutuo enriquecimiento complementario-, pero hay situaciones de grave y clara incompatibilidad que en ocasiones se da entre dos personas. Es cierto que el amor cambia muchas cosas, pero hay que ser realistas y pensar que los rasgos fundamentales de la persona permanecen siempre, y que el matrimonio es para toda la vida. ¿Estoy dispuesto a casarme con una persona con la que tendré siempre graves desavenencias y disgustos? ¿Puedo cargarme la responsabilidad de la posible infelicidad de ella, mía, y de los hijos que traigamos al mundo? En algunas ocasiones será mejor romper a tiempo y quedar como amigos. Cuesta, duele, porque en ese momento parece el único amor posible. Pero con frecuencia se entiende después que fue mejor así, y aquella experiencia dolorosa se convierte en un auténtico faro de luz.

Querido(a) joven si tu deseo, es tener hoy un noviazgo apropiado, como base para un feliz matrimonio; dobla ahora mismo tus rodillas, pidele a Dios direccion, dejate guiar por Él, y tu futuro sera lleno de felicidad.
 

¡Qué hermosa es esa
primavera de la vida!
Los días de la juventud.
Un tiempo de
aprendizaje acelerado,
deilusiones y
desilusiones, de éxitos
y fracasos. Es la etapa
de las mayores
decisiones
de su existencia.
“La bendición viene
cuando por la fe el
alma se entrega a
Dios. Entonces ese
poder que ningún
ojo humano puede
ver, crea un nuevo
ser a la imagen
de Dios.”
AQUI PUEDES ESCRIBIR TU MENSAJE

"Los rayos brillantes
de la luz celestial
están alumbrando
tu sendero, querido(a)
joven, y te ruego que
saques el mayor
provecho de tus
oportunidades. Recibe
y aprecia cada rayo de
luz enviado del cielo, y
tu senda aumentará
como el brillo de la
aurora hasta el día
perfecto."
 
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