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HOMILÉTICA II

 

 

UNIDAD I

 

ELEMENTOS QUE ESTRUCTURAN LA PREPARACIÓN DE UN SERMÓN

LA ESTRUCTURA HOMILÉTICA

 

Teología de la predicación

La tarea que debe ejercer un ministro de Dios puede sintetizarse básicamente en tres palabras: predicar, pastorear y administrar.

La predicación ocupa un sitio destacado entre las actividades del ministro, no obstante, la visitación como tarea pastoral no puede posponerse pues afectaría directamente la obra de la predicación.

Otro aspecto que convierte en relevante la tarea de la predicación radica en el hecho de que al pastor muchas veces se lo identifica directamente como “el predicador”.

            El NT presenta declaraciones que señalan la importancia que Cristo y los apóstoles le otorgaron a la proclamación de la Palabra. Cuando Cristo inició su ministerio, un día sábado asistió a la sinagoga de Nazareth. En esa ocasión leyó el pasaje del profeta Isaías sobre la misión del Mesías. Entre otros, destacó varios aspectos vinculados con la proclamación: “...me ha ungido para dar buenas nuevas...”  “A pregonar libertad a los cautivos,...” “A predicar el año agradable del Señor.”, (Lucas 4: 16-21).  El pasaje de Lucas presenta una clara relación entre el ministerio del Enviado y la proclamación de buenas nuevas.

            Los apóstoles también dieron prioridad a la proclamación de la Palabra. Cuando la naciente iglesia cristiana fue creciendo, “...los doce convocaron a la multitud de discípulos y les dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.” (Hch. 6: 2). Ante esta situación se designaron a los primeros siete diáconos, a quienes se les encargó tareas filantrópicas. Por su parte, los discípulos expresaron con claridad la obra que ellos efectuarían: “Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.”, (Hch. 6: 4).

            El apóstol Pablo exhorta a Timoteo mediante un solemne y enfático ruego a predicar la palabra. Lo anima a proclamar la pura Palabra de Dios enseñando con fidelidad la verdad, libre de errores filosóficos, doctrinas extrañas o cuentos agradables que aparten a los creyentes de la verdad (2Ti 4: 1-5).

            Pablo también apeló a los cristianos a proclamar la palabra de Dios (Ro 10:13-15). En el texto se observa una estrecha relación entre salvación y proclamación de las buenas nuevas.

 

Definiciones de predicación

Predicación es la verdad divina comunicada a través de la personalidad, o sea la verdad de Dios proclamada por una personalidad escogida, con el propósito de satisfacer las necesidades humanas. (Blackwood, A.W.)

Predicación es la comunicación de la verdad por un hombre a los hombres. Tiene en sí dos elementos: la verdad y la personalidad y no puede prescindir de ninguna de las dos y todavía ser predicación... la predicación es la presentación de la verdad a través de la personalidad. (Brooks, Phillips)

Predicación es la verdad divina a través de la personalidad humana para la vida eterna. (Garvie, A.E.)

Predicación es un discurso religioso fundado en la Palabra de Dios, y que tiene por objeto la salvación de los hombres. (Johnson, H.)

Predicación es una manifestación del Verbo Encarnado desde el Verbo escrito por medio del Verbo hablado. (Manning, Bernard)

Predicación es la verdad divina, como desarrollada por el Espíritu Santo a través de una personalidad escogida por Dios, para satisfacer las necesidades humanas. (Perry, Lloyd)

Predicación es un discurso a la mente popular, sobre verdades religiosas contenidas en la Escritura, tratadas elaboradamente con el propósito de persuadir. (Phelps, Austin)

Predicación es la proclamación de un mensaje por un hombre que asevera haber experimentado su poder y estar testificando de él. (Simpson, Matthew)

Predicar es un acto divino-humano por el cual se convoca a los hombres, en su estado perdido, a un encuentro salvífico con la Palabra de Dios a través de la palabra hablada de un testigo convicto. (Abbey, M.)

Predicar es testificar del singular acto de Dios en Cristo Jesús tal como nos es presentado en el registro de este acto –la Biblia– para que el juicio y la redención representados en estos hechos históricos lleguen a ser realidades presentes para el alma. (Miller, Ronald)

    Predicar es la comunicación verbal de la verdad divina con el fin de persuadir.

(Pattison, T.H.)

 

Hacia una definición particular de predicación

 “Predicar es proclamar la palabra de Dios a través de la personalidad, guiados por el Espíritu Santo, con el propósito de satisfacer necesidades humanas y persuadir para salvación.”

 

Predicación bíblica

El apóstol Pablo en 2 Ti 4: 1, 2 exhorta a Timoteo en particular y a los cristianos en general, a predicar la Palabra. Todo pastor debe ser un predicador de la Palabra.

La predicación no consiste en compartir un cúmulo de pasajes, o en citar largas porciones de la Biblia. Tal predicación puede parecer bíblica, pero si usamos incorrectamente los textos, fuera de su contexto, o no explicamos el texto bíblico, no será un mensaje bíblico.

 

Características de la predicación bíblica

 

  1. El predicador cree que la Biblia funciona.

El predicador saca sus ideas de la Biblia. Todo debe partir de la Biblia, entonces el predicador tendrá algo significativo para compartir. La Biblia primero, ella decide por mí. Este punto es el más importante de la materia. (Pero recuerden que, cuando predico, el proceso será inverso: Primero presento la idea, luego voy a la Biblia para comprobar la idea).

Ilustración. La Palabra es como una esposa: funciona mejor en la cocina y en el dormitorio cuando se la ama. Si se siente usada se volverá rezongona. Si se siente amada, vivirá feliz. El predicador cree en la Biblia y cree que la Biblia funciona.

  1. El predicador pasa tiempo con su Biblia (la ama).

Para que se cumpla el consejo de Pablo vertido en 2 Ti 2:15, el predicador debe pasar tiempo con su Biblia. Hará lo mejor que pueda con su Biblia. El predicador “usa bien la Palabra de verdad.”

El factor tiempo puede ser para el predicador una maldición. “El pastor está ocupado, no tiene tiempo para preparar sermones.” ¿Escucharon expresiones como ésta?

En realidad, el tiempo es una excusa. No es que estemos ocupados, lo que sucede es que preparar un sermón requiere cavar profundo. Y cavar profundo es duro.

Ejemplo:  Alguien señaló que al preparar un sermón debemos emplear una hora de estudio por cada minuto de predicación. Otro estudio demostró que los pastores de iglesias prósperas dedicaban no menos de 15 horas para preparar un sermón. En cambio, los pastores de iglesias decadentes dedicaban 2 ó 3 horas a la preparación del sermón.

  1. El predicador hace comprensible la Biblia.

Algunos se empeñan en hacer difíciles de entender las cosas simples.

Ejemplo:  Un minero no colocará un cartel que diga: “Debajo de este terreno hay carbón”. El minero primero buscará el carbón, luego lo lleva a la superficie para que el  ama de casa lo utilice.

Ejemplo:  Cuando Jesús alimentó a los 5.000, ¿Qué parte les cupo a los 5000? ¿Hicieron ellos la comida?  No, la tomaron de manos de Jesús.  Y los discípulos la alcanzaron a la gente.  La predicación es tomar la comida de las manos de Jesús y llevarla a la gente.

  1. La predicación bíblica es práctica.

Fosdik señaló: “Nadie, sino un predicador, supondría que la gente llega a la iglesia ansiosa por conocer quienes fueron de los Jebuseos.” ¡Qué le importa a la gente de los Jebuseos! La gente quiere saber de sus cosas. Desea satisfacer sus necesidades.

Un buen sermón es elíptico. La diferencia entre una elipse y un círculo es que la elipse tiene dos focos o centros, mientras que el círculo tiene un sólo centro. En el universo los cuerpos describen una órbita elíptica.

Hay predicadores que sostienen lo siguiente: si entrego a los oyentes la verdad bíblica está bien. Pero eso no es verdad. También se debe hablar a la gente de sus necesidades.

La predicación bíblica tiene en cuenta los dos focos: a) La verdad bíblica y, b) las necesidades de la gente. Al preparar el sermón debo comenzar por la verdad bíblica. Luego de encontrar una verdad bíblica, me concentro en las necesidades de la gente. Pero cuando predico, sigo el proceso inverso: comienzo con las necesidades de la gente y luego presento la verdad bíblica. ¡Las verdaderas respuestas a las necesidades de la gente se encuentran en la Biblia!

Ilustración: Para poner en práctica este plan, el predicador bíblico necesita adoptar la filosofía de “dos sillas y una Biblia.” Una silla será su silla de estudio. Desde allí el predicador rogará, diciendo: “¡Señor, dame alimento para esta semana!”.

Mientras clama al Señor, de pronto, una luz se enciende en su mente... ¡Surge una idea!

El predicador acaba de descubrir la lección espiritual que aplicará a su congregación! Más tarde, su rostro se ilumina nuevamente: ¡descubrió el texto para su sermón!

Acto seguido, el predicador sienta en la otra silla, a gente de su iglesia.

Primero ubica (mentalmente) en la silla a un no adventista. Entonces se pregunta:

¿cómo recibirá esta idea una persona que está de visita en la iglesia? Luego sienta a un hombre anciano, después a un adolescente. Así, sucesivamente, a un hombre que acaba de casarse, a una señora que tiene un hijo rebelde, a un hombre que tiene cáncer, a una viuda que acaba de sepultar a su esposo, a un rico, a un pobre, a un culto, a un ignorante... y tratará de suplir las necesidades de cada uno de los feligreses y visitas.

Recapitulando. Comiencen con una verdad bíblica y continúen con las necesidades de

la gente. Entonces se dirá de ustedes lo que un niño dijo de Spurgeon codeando a su

madre: “¿Por qué ese hombre se pasa hablando de mí?”.

 

Predicación cristocéntrica

La predicación bíblica anuncia a alguien. ¿A quién anunciamos en nuestra predicación? El sermón debe anunciar a Jesucristo. Cada sermón cristocéntrico dejará como corolario el siguiente pensamiento: la vida vale la pena y es digna de vivirla.

Ilustración: Además, cada sermón debe ser como una rueda. En una rueda el rayo llega desde el eje (centro) a la llanta (periferia). Un sermón poderoso está cimentado en Cristo (centro) y se dirige hacia una necesidad de la vida.

 

Cinco características de la predicación cristocéntrica

 

  1. La predicación cristocéntrica la predica el predicador que tiene la vida centrada en Cristo.

“Lo que la gente piensa de Cristo depende menos de lo que decimos acerca de él, que lo que los oyentes piensan de nosotros mientras lo decimos.”

Los apóstoles Pedro y Juan no pudieron dar dinero al paralítico en la puerta del templo. Pero le dieron salud por el poder de Cristo. Sólo damos lo que tenemos. No podemos dar lo que no tenemos.

Ilustración: Juancito va a la Escuela Sabática y la maestra presenta una historia de Jesús. El niño escucha a su maestra. La reunión termina y Juancito se va. ¿Qué cosas producirán un cambio en la mente de Juan? ¿La historia? ¿Las ayudas visuales?... ¿Qué cosa efectúa el cambio? La actitud de Juancito para escuchar a la maestra.

Recordemos: LO QUE LA GENTE PIENSA DE CRISTO DEPENDE MENOS DE LO QUE DECIMOS ACERCA DE ÉL, QUE LO QUE LOS OYENTES PIENSAN DE NOSOTROS MIENTRAS LO DECIMOS.

  1. La predicación cristocéntrica usa a Cristo como prueba.

Es decir cita las palabras de Cristo, usa el evangelio. Se pregunta y responde los siguientes interrogantes: ¿Qué dijo Jesús? ¿Qué hizo Jesús?

  1. La predicación cristocéntrica está centrada en esperanza.

La salvación es el centro de la predicación cristocéntrica. Es una predicación que destaca las buenas nuevas (el evangelio). La gente no necesita ir a la iglesia para saber que son pecadores. Pero necesitan ir a la iglesia para saber que tienen esperanza.

El predicador de sermones cristocéntricos destaca lo positivo. No manden la gente a la casa con el “neumático pinchado”.

  1. La predicación cristocéntrica es predicar como Cristo predicaba.

La predicación de Jesús se centraba en la vida. Usaba la imaginación e ilustraba sus mensajes con objetos conocidos. Se centraba en las cosas que rodeaban a la gente, en aquellas que les resultaban familiares y queridas por sus oyentes.

Cristo fue un predicador interesante. Atraía a la gente. Las personas no se sentían solas. Hoy hay mucha gente que se siente sola y la predicación cristocéntrica puede ayudarle.

  1. La predicación cristocéntrica predica a un Cristo bíblico.

Muchas veces se predica a un Cristo que refleja la personalidad del predicador.

Ilustración: Un predicador atlético, predicará a un Cristo atlético.

El artístico a un Cristo artístico.

El predicador extrovertido predicará a un Cristo extrovertido.

El liberal, a un Cristo liberal.

El conservador, a un Cristo conservador.

El erudito, a un Cristo erudito.

El familiar a uno que le gusta estar rodeado de gente.

El predicador de un Cristo bíblico obtendrá conclusiones acertadas. Acudirá a la Biblia con la mente abierta y presentará a Cristo tal como es.

 

Tipos de sermones

 

En general los libros de homilética concuerdan y afirman que existen los siguientes tipos de sermones, según el texto que utilizan.

 

El sermón temático

Un sermón temático es aquel cuyas principales divisiones se derivan del tema sin seguir un texto específico.

Consideremos cuidadosamente esta definición. La primera parte afirma que las principales divisiones se basan en el tema escogido. Esto significa que en el sermón temático las divisiones principales del sermón se generan a partir de las ideas que provienen del tema y no de un texto.

La segunda parte de la definición declara que el sermón temático no exige un texto como base de su mensaje. Ello no significa que el mensaje no sea bíblico, sino que indica solamente que no es un texto de las Escrituras la base del sermón temático.

Sin embargo, para asegurar que el mensaje sea totalmente bíblico en un contenido, debemos empezar con un tema o asunto bíblico. Las principales divisiones del bosquejo del sermón deben sacarse de este tema bíblico, y cada división principal debe estar apoyada por una referencia bíblica. Generalmente los versículos que apoyan las principales divisiones debieran sacarse de pasajes de la Biblia que estén bastante separados entre sí.

En el sentido técnico, el sermón de asunto es aquél que debe su forma al descubrimiento de la verdad que encubre el título. Esto suena como cosa inocua, y así es. En verdad es algo refrescante, cuando la verdad envuelta en el título es digna, y cuando el desenvolvimiento de ella va de acuerdo con nuestra fe. En la historia del púlpito cristiano, prácticamente todo sermón que ha llegado a ser famoso ha sido un sermón de asunto.

            Las debilidades del sermón temático son las siguientes: corre el riesgo de usar un texto fuera de su contexto o usar un tema ajeno a la Biblia.

 

El sermón textual

Un sermón textual es aquel en el cual las principales divisiones se derivan de un texto consistente en un breve pasaje de las Escrituras. Cada una de estas divisiones es utilizada a continuación como una línea de sugerencia, y el texto provee el tema del sermón.

El texto puede consistir en una sola línea de un versículo de las Escrituras, o puede tratarse de un solo versículo o incluso de dos o tres versículos. Los escritores de homilética no definen de una manera específica –excepto Braga– la extensión del pasaje que pueda ser utilizado para un sermón textual, pero para nuestros propósitos limitaremos el texto de un bosquejo textual a un máximo de tres versículos.

Además, la definición afirma que “el texto provee el tema del sermón”. Esta idea contrasta con el sermón temático, en el que empezamos con un tema o asunto. Sin embargo, en el sermón textual empezamos con un texto como indicador de la idea dominante del mensaje.

El sermón de texto, en el sentido técnico, es aquél cuya estructura sigue el orden de las ideas contenidas en el texto.

 

El sermón biográfico-narrativo

La predicación biográfica o también conocida como narrativa, es la que presenta la historia de un personaje o incidente bíblico, como son las parábolas.

Se selecciona un personaje bíblico, preferentemente conocido. Por ejemplo, Gedeón en el libro de los Jueces. Se utilizan algunos de los hechos de su vida como base para un sermón biográfico. En este tipo de predicación el impacto del mensaje será mayor si el orador utiliza la primera persona al comunicar la historia. En los evangelios se observa que el 90% de la predicación (enseñanza) es narrativa.

La ventaja de la predicación narrativa es que resulta más práctica e interesante. Sin embargo, existe el peligro que los oyentes salgan de la iglesia entretenidos pero no iluminados.

La predicación narrativa sigue cuatro pasos. Son los siguientes: (1) Se comienza con un hecho bíblico, (2) Agrega hechos históricos, (3) Añade la imaginación del orador, (4) Enseña lecciones de la Biblia.

 

El sermón expositivo

El sermón expositivo es aquel que interpreta una porción más o menos extensa de las Escrituras. Braga considera que el sermón expositivo es aquel cuyo texto tiene una extensión mayor de tres versículos. De manera que el texto podría ser parte de un capítulo, un capítulo completo o un libro de la Biblia.

Este tipo de sermón se constituye en el más eficaz de todos, pues lleva al predicador a profundizar las Escrituras. Las divisiones del sermón son derivadas del pasaje elegido como texto. En cierto sentido, la estructura del sermón expositivo sigue el esquema de un sermón textual.

La predicación expositiva se diferencia de la homilía y de la conferencia bíblica, pues el sermón se caracteriza por la unidad, el orden y la aplicación; y no sólo por comprender el significado del texto. El cuidado que debe tener el predicador, es realizar una correcta interpretación de la porción bíblica.

Hay quienes sostienen que el único sermón bíblico es el expositivo. Pero esto no es necesariamente así, pues cada uno de los diferentes tipos de sermones (temático, textual, biográfico o narrativo) puede ser plenamente bíblico.

La ventaja del sermón expositivo es que se basa en una porción bíblica suficientemente extensa, hecho que insta al predicador a exponer las ideas que el texto sustenta en lugar de presentar ideas propias. Obliga a fijar la atención en el texto mismo para declarar, interpretar y descubrir un universo de conceptos. Palau sostiene que el sermón expositivo da sentido de autoridad, pues anuncia todo el consejo de Dios.

Pero una debilidad de este tipo de sermón puede ser que el predicador se limite a exponer un solo punto de un tema más amplio. No obstante, el sermón expositivo tiene una amplia gama de posibilidades y brinda al predicador una oportunidad especial para la presentación del mensaje del evangelio.

 

LA ESTRUCTURA DEL SERMÓN

 

            En la siguiente sección se presentas doce puntos que resultan básicos para la preparación y presentación de un sermón.          

 

Doce puntos básicos en la preparación de un sermón

 

1. Propósito específico

Ante a la necesidad de predicar, toda persona se confronta invariablemente con la pregunta: ¿De qué voy a predicar? Para responder con acierto a este interrogante debemos formular otra pregunta: ¿Qué necesita la iglesia? Aquí debemos recordar que, además de presentar la verdad bíblica, el predicador debe satisfacer las necesidades de la gente.

El propósito específico de un sermón apunta precisamente hacia ese objetivo. Es decir, enfoca la acción, o el pensamiento que se pretende lograr en los oyentes como resultado de la presentación de un determinado mensaje bíblico. Indica una necesidad definida que el sermón habrá de suplir.

En definitiva, el propósito específico, es una acción concreta que el predicador intenta lograr en el auditorio mediante la presentación de un tema. El propósito específico es lo que el oyente hará, sentirá y gozará como resultado de haber escuchado un sermón.

 

Beneficios que reporta identificar el propósito específico

      1.  Nos recuerda que el sermón es un medio y no un fin en sí mismo.

2.  Evita ser negligentes en la preparación del sermón.

  1. Lleva al predicador a depender de Dios.
  2. Se constituye en un guía que gobierna la elección del texto, que influye en la formulación del tema, que sugiere el material de estudio idóneo y aconseja sobre las divisiones del sermón.
  3. Asegura que el sermón provea frutos.

 

2. Propósito general

Crane presenta seis áreas que comprenden la clasificación de los sermones respetando el propósito general de cada caso. De acuerdo con este criterio el sermón puede clasificarse en los siguientes tipos:

 

1. Evangelístico

2. Doctrinal

3. Devocional

4. De consagración

5. Moral o ético

6. Ánimo o aliento

 

3. Tema

Según Crane, el tema “es la materia de que se trata en el sermón, la idea central del sermón, el asunto presentado en el sermón.”

Luego de elegido el tema, debe elaborarse una síntesis mínima de lo que va a tratar el sermón. Esa síntesis se denomina proposición.

Cualidades de un buen tema

 

1.      Es bíblico

Es bíblico si tiene como base una recta interpretación del texto bíblico. Tomará del texto el tema y lo desarrollará en armonía con la verdad general de las Escrituras y lo aplicará a las necesidades de los oyentes.

      2.   Es vital

Para lograr este ideal, debe basarse en las grandes verdades de la fe. Debe ser trascendente y de relevante importancia para la vida práctica.

      3.   Es pertinente

La pertinencia está dada en que un buen tema extrae del texto valores permanentes de aplicación universal y, especialmente, aplicables a las necesidades de la congregación local.

“Cristo comunicó únicamente el conocimiento que podía ser utilizado. Su instrucción se limitaba a lo que requería la condición de la gente en la vida práctica.” MC, 355.

“Cristo no trató teorías abstractas, sino aquello que es esencial para el desarrollo del carácter... habló a los hombres de aquellas verdades que tenían que ver con la conducta de la vida y que abarcan la eternidad.” PVGM, 14.

4.   Tiene legítima relación con las Escrituras

Es imprescindible que el tema sea hallado en el texto. Según Carne, el tema puede ser inferido por tres procedimientos lógicos:

a.       Deducción: De lo universal a lo particular. Ejemplo: La gran comisión expresada en Mt 28: 19, 20.

b.      Inducción: De un caso particular se deriva a un tema general. Ejemplo: Zaqueo      vence los obstáculos para ver a Jesús. Lc 19: 2-10.

c.       Analogía: De lo singular o particular pasa a lo singular o particular afín. Por ejemplo: La sangre del cordero protegió a los hijos de Israel antes del Éxodo. Así la sangre del Cordero protege hoy a los hijos de Dios.

Además, el tema también puede ser sugerido por el texto. Es decir, el texto sugiere la idea. Por ejemplo: El caso de Pilato cuando expresó: “Lo que he escrito, he escrito” Jn 19: 22. En este caso, el título podría ser: “Pasado irrevocable”. Sin embargo, debe aclararse que este procedimiento puede resultar peligroso para aquellos que carecen de un conocimiento profundo de las Escrituras. En tal caso no es recomendable este tipo de selección.

 

Elección del tema

  1. Descubra una idea que sea una verdad bíblica y que responda a las necesidades de la congregación.
  2. Establezca con precisión la verdad exacta.
  3. Escriba claramente el propósito del sermón.
  4. Busque el texto más apropiado.
  5. Investigue a fondo. Conozca todas las implicaciones.
  6. Escriba la proposición, el título y el tema para que armonice con la ocasión y el lugar donde predicará el sermón.

4. Título

 

Definición: El título es una expresión de un aspecto específico que ha de ser presentado en el sermón, expresado de tal manera  que sea apropiado para anunciar el sermón.

 

En la construcción del discurso, el título es, por lo general, uno de los últimos puntos que prepara el predicador.

Puede haber ocasiones en que el tema y el título sean exactamente los mismos, especialmente si el tema es suficientemente interesante en sí mismo como para ser apropiado como título del sermón.

La asignación apropiada de título para el sermón demanda una fraseología cuidada y habilidosa. Por lo general, requiere mucho esfuerzo de parte del principiante, pero su tiempo y dedicación serán ampliamente compensados por el estímulo del interés por parte de aquellos que lean los títulos de sus sermones allí donde se publiquen.

 

Principios para la preparación de títulos de sermones

 

1.      El título debiera ser pertinente al texto o mensaje.

Es evidente que el título debe tener una conexión definida con el texto o con el discurso.

2.      El título debería ser interesante.

El título debería ser redactado de manera que suscite la atención o la curiosidad. Debería ser atractivo, no por el uso de la mera novedad, sino porque es de vital interés para las personas.

Para ser interesante, el título debe tener que ver con situaciones y necesidades de la vida. Muchas circunstancias variadas, tanto desde dentro como desde fuera, afectarán la vida corporativa y el pensamiento de la iglesia.

El pastor debiera estar al tanto de las necesidades de los suyos al afrontar tales circunstancias de tiempo en tiempo, y bajo la dirección del Señor, sus mensajes debieran ser pertinentes a los tiempos y circunstancias en que se hallan los suyos. También los títulos de los mensajes deben ser apropiados a sus circunstancias e intereses.

3.      El título debiera estar en armonía con la dignidad del púlpito.

En un esfuerzo por suscitar la atención, algunos predicadores cometen el error de emplear títulos extravagantes o sensacionalistas.

Por ejemplo:

“Vino, mujeres y canción”

“Un show estilístico del Antiguo Testamento”

“¿Debieran los maridos pegar a sus mujeres?”

Los encabezamientos del sermón de este tipo son fantasiosos, burdos, de mal gusto, irreverentes y totalmente fuera de lugar en la sagrada tarea de ministrar la Palabra de Dios a los hombres.

      A la vez que tratamos de suscitar interés con un título atractivo, debemos mantener siempre la dignidad y reverencia debidas a la palabra de Dios. No tenemos que esforzarnos tras agudezas, y hemos de evitar a toda costa lo sensacional o lo que esté calculado para suscitar una atención o curiosidad indebidas. Por encima de todo, nunca debiéramos usar un título que roce lo frívolo y lo vulgar.

4.      Por lo general, el título debería ser breve.

Un título condensado o compacto es más eficaz que una afirmación larga, siempre que esté redactado de manera poderosa. También es mucho más fácil que lo capte el ojo del lector que una línea de quince o veinte palabras. Por ello, el predicador debiera, normalmente, poner un título corto, pero no abrupto. Sin embargo, no se debiera sacrificar la claridad por la mera brevedad. Un título que consista en una sola palabra resultará, por lo general, demasiado abrupto, y por ello no será eficaz para despertar el interés.

5.      El título puede establecerse en forma de afirmación, interrogación o exclamación.

Aunque, generalmente, el título se expresa con pocas palabras, hay ocasiones en que es necesario redactarlo mediante una frase una completa, pero concisa. Esta frase puede ser afirmativa, interrogativa o exclamativa. Hay ocasiones en que el título tendrá mucha más fuerza, si se pone en forma de una pregunta que haga reflexionar al lector.

6.      El título puede consistir en una frase seguida de una pregunta.

Por ejemplo:

“Angustiada juventud, ¿cuál es nuestra responsabilidad hacia ella?”

“ Las perplejidades de la vida, ¿cómo las afrontamos?”

7.      El título puede darse en ocasiones en forma de un sujeto compuesto.

Por ejemplo:

“El cristiano y sus amigos”

“La señal de los tiempos y la segunda venida de Cristo”

8.      El título puede consistir en una breve cita de un texto de las Escrituras.

Por ejemplo:

“Prepárate para venir al encuentro con tu Dios”

“Enséñanos a orar”.

 

5. Texto

La palabra texto proviene del latín (texo) y su significado es tejer. El texto es el tejido del sermón. Broadus lo define como “la trama del discurso”. Para Crane, el texto es “aquel pasaje de las Escrituras, sea breve o extenso, del cual el predicador deriva el tema de su sermón. Además señala que “el texto es la raíz del tema.”

 

Importancia de usar un texto por sermón

  1. Ayuda al predicador para que el sermón sea bíblico.
  2. Genera confianza en el predicador al proclamar el mensaje de Dios.
  3. Predispone a la congregación a oír la palabra de Dios.
  4. Evita que el predicador divague y al mismo tiempo lo guía en una línea clara de pensamiento.
  5. Ayuda al oyente a recordar el mensaje.
  6. Evita que el predicador agote sus ideas.
  7. No se corre el riesgo de ser monotemático.

6. Introducción

La introducción de un sermón es el conjunto de ideas previas que introducen el tema que será expuesto. Es el comienzo del sermón. Hace las veces de pórtico de un edificio.
 

Componentes de la introducción:

1.      Saludo o contacto inicial.

2.      Frase alusiva

3.      Texto bíblico.

4.      Proposición.

5.      Pregunta de transición

6.      Frase de transición.

 

Cualidades de una buena introducción:

  1. Desarrolla un solo pensamiento. No utiliza introducciones dobles.
  2. El pensamiento que se expresa estará íntimamente relacionado con el tema.
  3. Es específica (evita generalizaciones. Por ejemplo: Como todo el mundo sabe...)
  4. No promete más de lo que brindará a lo largo del sermón.
  5. Es corta, pero no termina en forma abrupta. Crane sugiere que no abarque más de un 5% a un 15% del sermón.
  6. Está bien preparada (Escríbala, apréndala, memorícela).
  7. Es interesante, variada.
  8. Es el último paso en la preparación del sermón.
  9. No es el momento de pedir disculpas (Si no preparó el sermón, no predique).

Ventajas de una buena introducción:

1.      La congregación desconoce el tema aunque se anuncie el título.

2.      Permite al orador un acercamiento gradual (no abrupto) al público.

3.      Es vital establecer un puente entre el predicador y el oyente.

4.      La congregación tiene necesidades que deben ser satisfechas. Si en la introducción se mencionan las necesidades que serán satisfechas, el orador captará mejor la atención de su audiencia.

5.      Prepara la mente y la voluntad del oyente para recibir el mensaje.

7. Proposición

La proposición es una declaración en la forma más concisa posible por medio de una oración gramatical completa. Informa a los oyentes acerca de lo que se dirá en el tema y sintetiza los puntos que han de ser explicados o probados.

Como fue señalado anteriormente, el tema de un sermón puede expresárselo a través del título y la proposición.

La proposición es el sermón comprimido en una cáscara de nuez. (Koller)

 

Clases de proposición

  1. Declarativa: Es didáctica. Es una declaración de valores. Ejemplo: “La oración elevada con fe es poderosa.”
  2. Exhortativa: Indica deberes y es persuasiva. Ejemplo: “La oración siempre debiera ser elevada con fe para transformarse en una oración poderosa.”
  3. Interrogativa: Se la formula a la congregación por medio de una pregunta. Ejemplo: “¿Por qué la oración elevada con fe es poderosa?”
  4. Exclamativa: Es una declaración que no implica deberes y se la formula entre signos de admiración o exclamación. Ejemplo: “¡La oración de fe es poderosa!”

Cinco reglas para redactar la proposición

  1. La proposición no es la enunciación de un tema, sino la enunciación acerca de la posición de un tema.
  2. Es sencilla, no complicada.
  3. Es declarativa no interrogativa.
  4. Tiene que ser directa no metafórica (o analógica).
  5. Tiene que ser positiva, no negativa.

8. Pregunta de transición

La proposición está generalmente relacionada con el bosquejo del sermón mediante una pregunta, seguida de una oración de transición. Puede utilizarse alguno de los siguientes cinco adverbios interrogativos: por qué, cómo, qué, cuándo, dónde.

 

9. Frase de transición

La pregunta conduce a la frase de transición que une la proposición con las divisiones del sermón. Esto produce una suave transición de la proposición al cuerpo del sermón.

 

10. Palabra clave

La palabra clave es una parte vital de la oración de transición, por lo tanto es necesario que se la seleccione con cuidado. La palabra cosas es demasiado general, debiera utilizarse una palabra específica que caracterice las principales divisiones.

 

11. Divisiones o cuerpo del sermón

Es la parte del sermón que analiza y desarrolla el tema anunciado en la introducción punto por punto, hasta llegar al objetivo propuesto.

 

Definición de divisiones

Las divisiones son cada una de las partes del cuerpo del sermón que a su vez se subdividen para ir sumando una idea a otra. De este modo se consolida una progresión constante hasta lograr el propósito específico del sermón.

 

Importancia de la división del tema

Para destacar la importancia de las divisiones del cuerpo del sermón Crane cita al profesor de homilética Alejandro Treviño. Este profesor solía decir a sus alumnos: “Muchachos la homilética tiene tres reglas. La primera es: Dividan el asunto. La segunda regla es: Dividan el asunto y la tercera: Dividan el asunto.

 

¿Por qué es importante dividir el asunto?

  1. Asegura la unidad del sermón.
  2. Logra la claridad de la discusión.
  3. Mantiene el interés en la discusión.
  4. Provee descansos mentales.
  5. Economiza tiempo. El público no tolera sermones “kilométricos”.
  6. Garantiza la permanencia de las impresiones. 

Características de las divisiones

  1. Tienen la misma clase de relación con el tema.
  2. Deben contener palabras claves.
  3. Se debe determinar el principio que regirá para establecer las divisiones: Causas, Efectos, Razones, Medios, Significado, Preguntas lógicas, Yuxtaposición de los conceptos contrastados o complementarios, Sugestiones naturales de una metáfora, Aspectos el mismo texto presenta.
  4. Deben estructurar lógicamente el tema.
  5. El número de divisiones oscilará entre 2 y 5. Un sermón con más de 5 divisiones deberá desdoblarse en dos o más sermones.
  6. Las divisiones se enumeran con números romanos.
  7. Pueden tener efecto acumulativo. Ejemplo:

I.                   El creyente está moralmente obligado a trabajar.

II.                El creyente está moralmente obligado a trabajar por Dios.

III.             El creyente está moralmente obligado a trabajar por Dios ahora mismo.

  1. El enunciado de las divisiones sigue tres caminos:
    1. Se las anuncia previamente.
    2. Se evita el anuncio previo. Se las menciona al desarrollarlas.
    3. Se omite la mención. Los oyentes siguen la ruta del pensamiento del predicador. 

Cuatro reglas que rigen las divisiones

  1. Ninguna división es coextensiva con el asunto.
  2. El conjunto de divisiones debe cubrir todo el asunto.
  3. Cada división es distinta de cada una de las demás.
  4. Todas las divisiones deben tener la misma clase de relación con el asunto del sermón. 

12. Conclusión

La conclusión constituye el ataque final a la fortaleza de la voluntad de los oyentes.

 

Funciones de la conclusión

  1. Contiene los pensamientos finales con los cuales concluye el sermón.
  2. Es la parte del sermón donde lo teórico se convierte en práctico.
  3. Es el momento de aplicar la verdad desarrollada y motiva a los oyentes a realizarla.
  4. Es un momento emocionante y de expectativa. Es el momento donde el objetivo de la predicación se convierte en realidad. 

Componentes de la conclusión

  1. Recapitulación: Se da una rápida mirada al camino recorrido. No se incluyen en la conclusión materiales nuevos. La recapitulación es importante en sermones argumentativos.
  2. Aplicación: A lo largo del sermón conviene ir haciendo aplicaciones, pero no debe obviárselas en la conclusión, especialmente si se trata de sermones éticos o devocionales.
  3. Persuasión: Este es el fin u objetivo de todo sermón. La persuasión es el método verbal para influir en la conducta humana. Generalmente apela a las emociones. Una persuasión exitosa, será el resultado de presentar un cimiento sólido para lograr el objetivo deseado. No se persuadirá tanto por lo que el predicador dice, sino por lo que el predicador es. Por lo tanto, es vital que el predicador mantenga una correcta relación con el mensaje y al mismo tiempo respete, comprenda y ame a su congregación. La apelación debe considerar los valores supremos de la vida.
  4. Invitación: La invitación (llamado) debe estar presente en cada sermón. Esta permitirá concretar el propósito específico del sermón. La invitación debe ser clara y positiva.

 

UNIDAD II

 

PAUTAS QUE RIGEN LA ELABORACIÓN DE UN SERMÓN

LA INTRODUCCIÓN

 

Pasos básicos en la preparación de un sermón (Braga 1992: 300-305)

 

1.         Elección de un pasaje

            La dificultad en la selección de un pasaje surge cuando no estamos siguiendo un plan concreto, y los pasajes que empleamos no siguen, por tanto, ningún orden especial. Entonces nos vemos obligados a depender de varias circunstancias para tener una indicación de qué dirección debiéramos tomar en la elección de un pasaje de las Escrituras sobre el que predicar. Las necesidades temporales y espirituales de la congregación, épocas festivas especiales, dificultades o tensiones, metas o planes concretos  de la iglesia, así como los días regulares de celebración del calendario de la iglesia, nos demandarán unos textos apropiados para cada ocasión. Pero, sea cual fuere la circunstancia en la que tenemos que dar un mensaje de parte de Dios a Su pueblo, hemos de confiar en la guía del Espíritu Santo para que nos dirija al pasaje particular que desea que utilicemos. Al esperar en Él, sin duda alguna Él nos conducirá por diversos medios a la elección del texto correcto.

 

2.         Exhaustivo estudio exegético del pasaje

            Hay ocasiones en que el Espíritu de Dios podrá revelar como con un fogonazo, el mensaje que quiere que prediquemos; los aspectos básicos y las verdades del texto que debemos proclamar pueden venirnos de una manera tan singular, que podremos reunir el discurso en unos minutos o en una hora. Sin embargo, la norma general es que la preparación de un sermón exige una investigación diligente y hecha en oración.

 

3.         Descubrimiento del punto central del pasaje

La idea exegética lleva al establecimiento de la proposición o idea homilética, en la

que se expresa la idea básica del pasaje en forma de un principio permanente, que es cierto para todas las edades, y aplicable universalmente. Esta verdad viene a ser el punto central del mensaje, y esto es lo que el predicador tiene que tratar de llevar a la conciencia de los corazones de sus oyentes  a lo largo del mensaje.

 

4.         Preparación del bosquejo del sermón

            Cuando el predicador ha finalizado su estudio exegético del pasaje, generalmente tiene ya una buena idea en cuanto a la estructura del pasaje y a las divisiones naturales del texto. Estas divisiones naturales pueden suministrar las divisiones en versículos para el bosquejo del sermón, pero éste no es siempre el caso. Sólo después de que el predicador haya expresado su proposición, está listo para seguir con la preparación del bosquejo del sermón, porque, como ya hemos afirmado anteriormente, la tesis es la base sobre la que se erige el sermón, y, con la oración de transición que va con ella, indica la dirección que seguirá el discurso. Las divisiones principales revelan, desarrollan o explican el concepto expresado en la proposición.

            También hemos aprendido que las divisiones principales deberían ser expresadas con claridad, a fin de que sean inteligibles de inmediato para los oyentes, y que los puntos del bosquejo deberían progresar paso a paso hasta alcanzar un punto culminante. Una de las ventajas de un bosquejo claramente razonado y lógico es que facilita al predicador la asimilación del mensaje al proclamarlo a la congregación, evitando así la distracción que resulta para él mismo y para los oyentes cuando echa frecuentes miradas a sus notas. Al mismo tiempo, la audiencia encuentra mucho más fácil seguir un discurso que está claramente expuesto en una secuencia ordenada, con transiciones suaves que les ayuden a reconocer el movimiento de las ideas de una unidad de pensamiento a la siguiente.

 

5.         Relleno del bosquejo del sermón

            Por cuanto uno de los principales propósitos del sermón es el de explicar el significado del texto, el material que el ministro debiera emplear para el relleno del bosquejo debe venir primero de los datos que ha reunido en su exégesis del pasaje bíblico. Además de esto, puede incluir hechos extraídos de varias fuentes, como otras formas de literatura, sus propias experiencias personales, las experiencias de otros y la observación del mundo a su alrededor. Mediante el uso de sus facultades imaginativas, puede también suscitar imágenes mentales para añadir una deliciosa lozanía a su presentación de la verdad, siempre y cuando ejercite su imaginación de una manera juiciosa.

            Al haber reunido una considerable cantidad de material para ampliar su bosquejo, el principiante puede sentir la tentación de incluir demasiado material en su comunicación. Si intenta presentar esta acumulación de ideas a su congregación, se perderá en la profusión de conceptos y hechos, y su audiencia se confundirá por el volumen de material que les presenta.

            Para evitar esta situación, el predicador debería tener como lema la simplicidad. Tiene que mantener ante él la verdad central que está tratando de enseñar, y con cuidado, pero de manera implacable, eliminar todo material extraño a ésta.

 

6.         Preparación de la conclusión, introducción y título

            Una vez que ha llevado el mensaje a su punto culminante en la conclusión, debería poner punto final. La capacidad de atención del oyente medio es limitada. Por ello, el ministro no debería prolongar la conclusión del sermón. La introducción y el título del sermón son frecuentemente los últimos puntos a preparar, no porque sean poco importantes.

 

7.         Dependencia en oración del Espíritu de Dios

            Aunque ya se ha mencionado antes, es imposible insistir demasiado sobre ello. Junto con el tiempo y esfuerzo que dedicamos a la preparación y predicación de un sermón, nuestro ministerio tiene que ser siempre llevado a cabo en una dependencia llena de oración bajo el Espíritu de Dios. Solamente Él puede poner los pensamientos correctos en nuestras mentes, las palabras adecuadas en nuestros labios, y llenarnos de un espíritu amante y lleno de gracia con el que proclamar el mensaje, de manera que la bendición de Dios pueda asistir a la comunicación de Su verdad. Entonces sí podremos predicar en el poder del Espíritu Santo a hombres y mujeres necesitados, y para el levantamiento de almas fatigadas, para gloria de nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo.“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino

 a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Co. 4:5).

 

Materiales de elaboración: Fuentes de los materiales de elaboración (Crane 1971: 203-208).

 

No es suficiente sabe con qué se debe recubrir el armazón estructural del sermón. Hay que saber también en dónde pueden obtenerse los materiales de elaboración apropiados. A continuación se comentarán brevemente tres fuentes.

 

1.                  La observación

Quizá el mejor material que el predicador pueda emplear sea la observación propia. Lo que el predicador haya podido observar, probablemente ha sido observado por otras personas de la congregación. Esta información podrá resultar origina, interesante y proporciona la base sólida para una clara comprensión.

 

2.         Plan de estudio

Es importan trazar y seguir un plan definido de estudio para adquirir un dominio general del contenido bíblico. El plan incluirá una disciplina de lecturas bíblicas devocionales, destinadas al desarrollo de la vida espiritual.

Además, el predicador debe tener algún plan de estudio sistemático cuya finalidad será ampliar constantemente el caudal de conocimiento bíblico. La Biblia puede ser estudiada por etapas históricas, por libros, por capítulos, por párrafos, por versículos, por palabras, por personajes, por temas o doctrinas.

Es vital que el predicador siga un plan de exégesis a fin de captar el significado de los textos, y luego, efectuar la aplicación pertinente a las necesidades de la congregación.

 

3.         Archivo homilético

            El predicador obtiene sus materiales de elaboración de dos fuentes básicas: de su propia observación y de un plan sistemático de estudio de la Biblia.

Los materiales de estas dos fuentes tendrán relación con el próximo sermón que se ha

de predicar. Pero aquí surge una pregunta: ¿cómo es posible asegurar que estos materiales podrán ser ubicados cuando el predicador los necesite? El predicador necesita tener un sistema que le permita acceder con rapidez a los materiales que logró recoger a lo largo de los años.

Aparte de un semillero de sermones, necesita un archivo general donde pueda guardar en una forma clasificada los apuntes de sus investigaciones y lecturas. El predicador optará por un sistema que le resulte práctico y ágil. Puede recibir orientación para efectuar el archivo de materiales en revistas especializadas o consultado con un bibliotecario.

 

La Proposición

(Braga 1992: 129-160)

                                                                 

Definición:  La proposición es una sencilla declaración de tema que el predicador se propone considerar, desarrollar, demostrar o explicar en el discurso. En otras palabras, es una afirmación de la principal lección espiritual o de la verdad intemporal del sermón, traducida en una frase declarativa.

La proposición, también llamada tesis, la idea germinal, la idea homilética o la frase temática, es, por tanto, un principio, una norma que gobierna la recta conducta, o un hecho generalizado que es aceptado como cierto y básico. Consiste en una afirmación declarativa clara de una verdad fundamental que persiste a través de todos los tiempos y que es de aplicación universal.

 

La importancia de la proposición

 

1. La proposición es la base de toda la estructura del sermón.

La proposición es a la organización del sermón lo que los cimientos son para un edificio. Por ello, cada palabra de la proposición tiene que ser cuidadosamente expresada para poder dar con precisión el principal pensamiento del sermón. Al ir siguiendo el predicador esta verdad principal en su mensaje, también le será de ayuda reconocer aquello que es pertinente al mensaje, así como aquello que debiera ser excluido del sermón. Pero cuando no se formula la proposición de una manera correcta, toda la estructura lógica queda por ello mismo debilitada o desorganizada.

 

2. La proposición indica claramente a la congregación el curso del sermón.

Una proposición correcta no es solamente beneficiosa para el predicador, sino también para la congregación. Si el mensaje carece de un objetivo claramente expresado, no puede ser seguido con facilidad, y con frecuencia provocará la falta de atención por parte de la audiencia.

 

Principios para la formulación de la proposición

 

1. La Proposición debiera ser una afirmación expresiva de la idea principal o esencial del sermón en una oración completa.

Como hemos visto, la proposición es una afirmación de la principal verdad que el predicador se propone exponer en su sermón; cuando se formula correctamente promueve la unidad orgánica de la estructura lógica del sermón.

            Sin embargo, a fin de que la idea esencial del sermón quede expresada como un pensamiento completo, tiene que ser establecida en forma de una oración entera. Esto es, la afirmación debiera consistir en dos pares principales: un sujeto, o sea, aquello acerca de lo que vamos a hablar; y un predicado, o sea, aquello que vamos a decir acerca del sujeto. Por ejemplo, podemos seleccionar la segunda venida de Cristo como el tema del que vamos a hablar. Si fuéramos a mencionar solamente el sujeto, tendríamos una idea incompleta, por cuanto no aparece lo que se va a decir acerca de ello. Así, necesitamos un predicado, el cual siempre incluye un verbo, para expresar de una manera precisa que es lo que deseamos decir acerca del sujeto. Por ello añadimos a nuestro sujeto la frase “es la esperanza de los creyentes sufrientes”. Al poner juntos el sujeto y el predicado tenemos una idea completa expresada en forma de oración completa: “La segunda venida de Cristo es la esperanza de los creyentes sufrientes”.

 

2. La proposición debiera ser una oración declarativa.

            Esto significa que la tesis o el sujeto debe ser una afirmación explicita y positiva, no negativa.

 

3. La proposición debiera ser una verdad intemporal, generalmente dada en tiempo presente.

            La proposición es un principio o una verdad que siempre conserva su validez y que es de alcance universal como norma de vida y conducta. Por ello, tiene que estar necesariamente acorde con las Escrituras; al mismo tiempo, debería presentarse, por lo general, en tiempo presente.

            Debiera ser también evidente que un mandamiento no es un principio, y que, por ello, no es expresivo de una verdad intemporal. Un mandamiento no es una oración declarativa. Así, pues, sería incorrecto expresar la proposición de esta manera: Sed diligentes en vuestra tarea.

            Además una verdad intemporal no incluirá ningún tipo de referencia geográfica ni histórica, ni usará nombres propios, a excepción del nombre de Dios. Así, sería incorrecto decir: “así como el Señor llamó a Amós de Tecoa, en la tierra de Judá, para que predicara en la tierra en el Reino del Norte, así llama a algunos hoy para que vayan a otras tierras a servirle”.  En lugar de ello, podríamos decir: “En su soberanía, el Señor llama a los creyentes a que le sirvan en cualquier lugar que a Él le plazca.”

 

4. La proposición debiera ser afirmada de una manera sencilla y clara.

            No debiera haber nunca ninguna vaguedad ni ambigüedad en la expresión de la oración de sujeto. Pero aunque es necesario que la idea homilética sea expresada claramente, no es preciso emplear un lenguaje elegante o impresionante.

            Mas bien, el lenguaje debiera ser tan sencillo y claro que su sentido fuera de inmediato inteligible a los oyentes.

 

5. La proposición debiera ser expresión de una verdad vital.

            Cuando un predicador proclama un mensaje de las Escrituras, esta tratando con elementos humanos tan esenciales como el temor, la culpa, la frustración, el dolor, el desengaño, la pena, el amor, el gozo, el perdón, la paz, la gracia y la esperanza, así como con una hueste de otras emociones y aspiraciones. Por todo ello, la tesis, que es núcleo mismo del sermón, tiene que ser expresada con una terminología significativa para las vidas de las personas. En otras palabras debiera ser una oración llena de significado para sus oyentes.

 

6. La proposición debiera ser específica.

            La verdad intemporal que debe ser expresada en la proposición ha de quedar limitada a un concepto especifico. Si la idea germinal es expresada en unos términos demasiado generales, carecerá de vigor, y no constituirá un desafío al interés del oyente. Las siguientes declaraciones pertenecen a esta categoría:

            La oración es de gran valor.

            Los padres deben disciplinar a sus hijos.

            Debiéramos estudiar la Palabra de Dios

            Cristo ama a los perdidos.

Contrastamos lo anterior con las siguientes declaraciones, observando que, en cada caso, tenemos una afirmación que, por su limitación en el propósito, se hace clara y enérgica:

Un cristiano que ora ejerce una poderosa influencia.

Los padres tienen que ejercitar sabiduría en el ejercicio de la disciplina sobre sus hijos.

El estudio de la Palabra de Dios produce grandes beneficios.

El amor de Cristo llega a cada pecador individual.

 

7. La proposición debiera ser afirmada de una manera tan concisa como sea posible, y que a la vez sea clara.

Una tesis eficaz tiene que ser afirmada con la mayor brevedad posible, siempre que no se sacrifique la claridad a la brevedad. Así, en la formación de la proposición, es necesario evitar afirmaciones largas y de complicadas. En otras palabras, la proposición debería estar constituida por una sola oración vigorosa. Una buena regla general es limitarla a diecisiete palabras como máximo. Mayor cantidad de palabras reducirá su eficacia.

Se debe hacer observar que la tesis no es una declaración formal de las divisiones principales. El propósito de la proposición no es el de revelar el plan del discurso, sino explicar en términos simples la idea principal del sermón en forma de verdad intemporal.

 

El lugar de la proposición en el bosquejo del sermón

 

             La proposición debería aparecer, por lo general, al final de la introducción. La introducción lleva a la proposición, la cual, junto con las oraciones interrogativas y de transición que la acompañan conduce al cuerpo principal del sermón.

            En síntesis, la proposición debiera consistir en presentar pensamientos profundos, expresados en forma sencilla y aplicados prácticamente.

 

 

UNIDAD III

 

EL DESARROLLO DEL SERMÓN

 LAS DIVISIONES

 

El desarrollo del sermón (Braga 1992:195-232)

 

Definición: Las principales divisiones y subdivisiones son meramente el esqueleto del sermón, e indican las líneas de pensamiento que habrán de ser seguidas en el discurso. El desarrollo es la apropiada elaboración de las ideas contenidas en las divisiones.

 

Es en este punto de la elaboración del sermón que el predicador tiene que llevar al sermón todo su conocimiento y genio inventivo. a fin de conseguirlo tiene que introducir, seleccionar y disponer sus materiales, de manera que desarrollen con eficacia cada una de las divisiones.

 

Cualidades del desarrollo

 

    1.          Unidad

Hemos afirmado en el capítulo precedente que el tema de cada división principal es una unidad contenida en sí misma.

Todo lo que se considera bajo las subdivisiones debería ser una mera amplificación de la idea expresada en la división principal.

2.                  Proporción

La experiencia capacitará al  predicador a reconocer qué partes del sermón demandan más énfasis. Algunas divisiones, debido al contenido que tienen, pueden exigir más atención, en tanto que otras divisiones pueden no ser tan importantes por lo que respecta al objetivo o propósito del discurso.

            Es bueno que el predicador recuerde que cada división principal tiene que contribuir a la totalidad del discurso y que, como regla general, las divisiones principales debieran equilibrarse prudentemente a fin de presentar un sermón bien redondeado.

3.                  Progresión

Las ideas bajo cada división debieran indicar un movimiento concreto del pensamiento. Cada oración debiera añadir algo al desarrollo. Cada explicación, ilustración, aplicación, argumento o cita debiera estar en el lugar correcto que le corresponda, para contribuir al adelanto ordenado en el pensamiento del sermón. La progresión producirá así un impacto acumulativo en los oyentes, y servirá para crear un interés vital en el mensaje.

4.                  Brevedad

Uno de los fallos comunes del hombre en el púlpito es la verborrea. Lo que se podría decir en veinticinco o treinta minutos le lleva frecuentemente cuarenta o cuarenta y cinco. El peligro de tal práctica es que la congregación se fatiga antes de que acabe el sermón.

Puede que se precise de una gran dosis de disciplina por parte del predicador para que pueda obtener la capacidad de condensar sus sermones, pero el esfuerzo será más que recompensado por las ventajas que resultarán tanto para él como para su congregación. Este predicador no malgastará el tiempo en el púlpito con vaciedades, repeticiones o explicaciones innecesarias. Evitará también el hábito de usar ilustraciones innecesarias o de relatar tantas anécdotas, que al final su sermón no sea nada más que una serie de historias unidas entre sí por una cita o texto de las escrituras.

5.                  Claridad

El propósito principal del desarrollo es el de elaborar o revelar con mayor claridad el significado de las ideas en las divisiones.

Un error común del principiante es el de hablar más allá de la capacidad de los oyentes. Olvidándose de que muchas personas en la congregación pueden haber carecido de la oportunidad de una buena instrucción académica, puede dirigirse a ellos como si estuviera hablando a un grupo de estudiantes posgraduados de una facultad o de un seminario. El señor Jesús mismo, aunque hablaba de los temas más profundos, presentaba la verdad de una manera tan sencilla, que incluso “la multitud del pueblo le oía de buena gana”.

6.                  Vitalidad

Es posible que el bosquejo de un sermón sea estructuralmente correcto y que el desarrollo resulte totalmente bíblico y ortodoxo, en tanto que el mensaje no constituya en absoluto un reto a los oyentes. Esto puede suceder, debido a que el desarrollo sea una consideración de hechos secos y carentes de interés, o que consiste en una sólida exégesis, con poco que sea de interés personal y aplicable a la congregación, o debido a que no progrese, de hechos e ideas familiares, a nuevos atisbos de viejas verdades.

Los personajes de la Biblia tienen que ser presentados ante los oyentes, de manera que puedan ver sus propias circunstancias, tentaciones y fracasos, retratados en las experiencias de los hombres y mujeres de la Biblia. Las secciones proféticas de las escrituras tienen que ser interpretadas para mostrar su pertinencia ante los problemas y necesidades, tanto nacionales como personales, de la actualidad.

7.                  Variedad

El predicador que trate de infundir a sus sermones un frescor permanente y un vigor renovado, tiene que cuidarse de que el desarrollo contenga variedad.

Es innecesario decir que, a la vez que el predicador tiene que procurar dar variedad, tiene que cerciorarse, también, de que el material que emplea es de interés humano.

 

LAS DIVISIONES

(Braga 1992: 161-194)

 

Definición: Las divisiones son las secciones principales de un discurso ordenado. Sea que se indiquen en la predicación o no, un sermón apropiadamente planificado estará dividido en partes concretas, contribuyendo cada componente a la unidad del discurso.

 

El valor de las divisiones para el predicador

 

1.         Las divisiones promueven la claridad del pensamiento.

Si un sermón tiene que ser construido de una manera apropiada, no puede ser erigido sobre unas ideas vagas ni sobre unas expresiones indefinidas. Al contrario, la estructura lógica tiene que ser tan clara y precisa, que el significado de cada punto quede perfectamente claro para los oyentes en el momento en que se anuncie cada división.

2.        Las divisiones promueven la unidad del pensamiento.

El hecho de tener un bosquejo tiende ya a su unificación; porque en el esfuerzo del predicador en clasificar su material bajo varios encabezamientos, se posibilita el discernir si el sermón tiene una unidad estructural o no. Pronto se reconocerán los puntos intrascendentes al buscar el relacionar cada división con la idea central del discurso.

3.          Las divisiones ayudan al predicador a tratar el tema de una manera adecuada.

Al organizar el ministro su material para el sermón podrá ver el tema como un todo, los varios aspectos del tema, y la relación de cada parte con las otras. Algunos aspectos sobresaldrán como teniendo una importancia especial y mereciendo, por ello, un tratamiento o énfasis particular. Una consideración adicional de las varias partes del tema, indicará también el orden en que debieran ser tomadas, y coadyuvar así a la formación de la progresión de pensamiento en el desarrollo del bosquejo.

4.           Las divisiones posibilitan al predicador al recordar las partes principales de su sermón.

Un error común del principiante en el púlpito es mirar con frecuencia sus notas, en lugar de mirar directamente a su congregación, manteniendo un constante contacto visual con la gente. El predicador que tiene su sermón dispuesto de una manera apropiada evitará este error. Su mensaje está bosquejado de una manera tan clara que puede recordar sus divisiones principales sin ninguna dificultad, y puede ir pasando fácilmente de una parte de su sermón a la siguiente, dando como máximo una rápida mirada a sus notas. Sus pensamientos se van desarrollando rápida y fluidamente mientras se halla ante el púlpito porque, días antes de pronunciar el sermón, ha preparado las divisiones en un orden apropiado y eficaz.

 

Principios para la preparación de las divisiones principales

 

1.      Las principales divisiones debieran surgir de la proposición, contribuyendo cada división al desarrollo o elaboración de la proposición.

Cada división principal tiene que estar derivada de la tesis, servir como explicación del concepto contenido en ella, o ser, en alguna otra forma, esencial para su desarrollo. En otras palabras, cada división debiera ser una expansión de la idea expresada en la proposición. Se deberían estudiar los bosquejos del capítulo anterior, observando cómo las divisiones principales se derivan de la proposición, o son su desarrollo, en cada caso.

      2.   Las divisiones principales debieran ser totalmente distintas entre sí.

Aunque cada división principal debe ser sacada de la proposición, o constituir un desarrollo de la misma, cada una tiene que ser enteramente distinta de las otras.

     3.   Las divisiones principales debieran disponerse en forma de progresión.

En tanto que cada división principal tiene que contribuir al desarrollo de la proposición, las divisiones debieran también ser dispuestas de manera que indiquen progresión de pensamiento. El orden en que se organicen las divisiones dependerá de varios factores, pero debiera existir alguna forma de progresión.

El predicador puede desear tratar los puntos del texto en base a su secuencia cronológica, o puede preferir disponer el material en orden de localización espacial o geográfica. Por otra parte, puede desarrollar las divisiones en una pauta lógica, disponiéndolas según el orden de importancia que tengan, de causa a efecto, de efecto a causa, o en orden de comparación y contraste, o viceversa.

Un bosquejo de sermón puede estar también dispuesto de tal manera que cada división empiece con cualquiera de las palabras que siguen: quién, cuyo, a quién, qué, el cual, cómo, por qué, cuándo, dónde.

     4.   Cuando la proposición consiste en una afirmación que precise de validación o prueba,   

            las divisiones principales debieran agotar o defender de manera adecuada la posición

            tomada en la tesis por parte del predicador.

En un sermón de este tipo, en el que la proposición demanda validación o prueba, los oyentes tienen el derecho de esperar que el predicador dé unas razones o apoyo adecuado en su defensa. Bajo estas circunstancias, es importante que se incluyan todas las divisiones necesarias para el desarrollo de la idea homilética.

5.      Cada división principal debería contener una sola idea básica.

Al limitar cada división principal a una sola idea es posible tratar cada división como una unidad en sí misma; así, todo lo que se halla en aquella división girará alrededor de un concepto básico.

6.      Las divisiones principales debieran ser expresadas con claridad, estando cada

división relacionada de tal manera con las oraciones interrogativa y de transición, que exprese una idea completa.

Cada división principal debería expresarse de tal manera que su significado sea de inmediato inteligible para los oyentes. A fin de conseguir esto, el ministro debería estar seguro de que cuando conecta las oraciones interrogativa e intransitiva con cada división principal, esta última es una expresión de una idea completa.

En el bosquejo que el predicador prepara en su estudio, y que puede llevar consigo al púlpito, no tiene que señalar las divisiones en oraciones largas o complejas. al contrario, es preferible una afirmación breve y clara, o una frase, a una oración extensa.

     7.    Las divisiones principales debieran ser tan pocas como sea posible.

Algunos temas exigirán varias divisiones, en tanto que otros pueden ser tratados apropiadamente con sólo dos o tres divisiones. Incluso un sermón expositivo, basado en un pasaje extenso de las escrituras, puede ser dividido en dos, tres o cuatro divisiones principales, dependiendo ello del contenido del pasaje.

      8.   El plan del sermón debiera ser presentado con variaciones de semana en semana.

La referencia a la forma numérica de las divisiones, constituye un método común de llamar la atención al movimiento de una división a la siguiente. Sin embargo, en lugar de usar las expresiones numéricas “primero”, “segundo”, “tercero”, etc., cada vez que nos refiramos a las divisiones, podemos introducirlas con términos tale como “para empezar”, “de nuevo”, “otra vez”, y “finalmente”. Otras expresiones similares a éstas aparecerán por sí mismas en la mente del predicador, al ir haciendo la transición desde la proposición a la primera división principal, y de una división principal a la siguiente.

      9.   Las divisiones principales debieran tener una estructura paralela.

La estructura paralela es la disposición del bosquejo en forma simétrica, de manera que las divisiones estén apropiadamente equilibradas y haciendo juego entre sí. Con esto, los encabezamientos del sermón siguen una pauta uniforme. Las otras divisiones debieran consistir también en frases, en lugar de oraciones o de palabras aisladas; o, si el primer punto va dado por una pregunta, los otros puntos debieran ser también preguntas.

La misma uniformidad debiera ser aplicada a las palabras en posiciones de énfasis. por ejemplo, cuando la primera división empieza con una cierta parte de la oración, las otras divisiones debieran, como regla general, empezar con la misma parte de la oración. Los nombres debieran corresponderse con nombres, y los verbos con verbos, en forma paralela.

Se debieran señalar dos excepciones a esta regla general. En un caso, el artículo podría usarse uniformemente o no; en el otro, la preposición puede admitir una ligera diferencia en la estructura paralela.

Los hay que llegan a extremos en su esfuerzo por conseguir la simetría en un bosquejo. Mediante el uso de aliteración hallarán en ocasiones una palabra que se conforme al sonido de las palabras en las otras divisiones, aunque esta palabra sólo sirva para distorsionar el pensamiento del texto sagrado.

La aliteración puede servir como excelente ayuda para la memoria, y puede resultar muy útil en la estructura de los sermones, pero el predicador debería evitar su utilización si fuerza el sentido del texto.

 

Transiciones

 

            Así como la oración de transición es necesaria para formar una conexión suave entre la proposición y el cuerpo del sermón, también se precisa de transiciones cuidadosamente construidas cuando se pasa de una división principal del sermón a la siguiente.

            Es fácil que el oyente pierda el giro del discurso de vez en cuando, particularmente cuando el predicador pasa de una sección principal del discurso a la siguiente. En este punto de transición, la mente del oyente medio va a la zaga del orador. La transición ofrece una pista a la congregación de que el ministro está dispuesto a empezar la siguiente frase de su mensaje. Por ello, una transición eficaz debe poner en claro a los oyentes cada uno de los pasos en el progreso del sermón. Debiera también preparar las mentes para lo que va a seguir, e interesarles en ello.

            Una transición debiera ser expresada de tal manera que permita el flujo fácil de las ideas de una parte del sermón a la siguiente. Así, una transición eficaz puede relacionar la división con la proposición o con la oración principal de transición; puede revisar una o más de las principales divisiones del bosquejo. También una transición debiera encadenar la última división principal con la conclusión del sermón.

            Uno de los medios más eficaces de hacer transiciones es mediante el uso de una palabra clave contenida en la oración principal de transición. En algunas ocasiones, una transición exigirá un breve párrafo, pero bajo circunstancias ordinarias se podrá expresar mediante una oración o dos, o incluso mediante una sola frase.

 

Principios para la preparación de las subdivisiones

 

1.                  Las subdivisiones se derivan de sus respectivas divisiones principales y debieran ser su desarrollo lógico.

La función principal de una subdivisión es la de desarrollar el pensamiento contenido en la división principal. Debiera quedar claro que las subdivisiones no están coordinadas con las divisiones principales, sino que están subordinadas a ellas. En un sentido, la división principal es un tema, y cada subdivisión es una división del tema.

2.                  Las subdivisiones debieran tener una estructura paralela.

Como sucede con las principales divisiones, las subdivisiones deberían ser simétricas o apropiadamente equilibradas. Se debería seguir el modelo impuesto por la subdivisión principal debajo del primer encabezamiento principal, en todas las subdivisiones del bosquejo.

3.                  Las subdivisiones debieran ser limitadas en número.

Asimismo, como regla general, no debiera haber más de tres o cuatro subtítulos debajo de una división principal.

Por lo general, es innecesario tener divisiones de subdivisiones, pero hay algunos temas o pasajes de las escrituras que demandan un examen minucioso. En tales casos puede ser necesario hacer divisiones subordinadas de las subdivisiones.

4.                  Como sucede con las divisiones principales, las subdivisiones no tienen que ir en el

mismo orden del texto.

En el caso de un sermón expositivo lo mejor, generalmente, es seguir el orden del texto en la preparación, tanto de las divisiones principales como de las subdivisiones. Sin embargo, por amor de la progresión lógica, puede haber la ocasión en que sea mejor usar un orden diferente en el bosquejo, que el seguido en el pasaje de las escrituras. Léase Éxodo 16: 4-36.

 

PREDICACIÓN SEGMENTADA (F. Bressee)

 

Características de la predicación segmentada

 

La predicación segmentada puede ilustrarse con la imagen de un barco. Un barco tiene diferentes compartimentos estancos relacionados, pero independientes, así también un sermón basado en la predicación segmentada.

Cuando se elabora un segmento, éste puede extenderse de 2 a 5 minutos. Si preparamos para un sermón 6 segmentos y agregamos la introducción y la conclusión tendremos al fin un sermón completo.

La predicación segmentada tiene varias ventajas, entre otras:

 

  1. Hace más fácil la predicación.
  2. Permite que los oyentes entiendan mejor el mensaje.
  3. Aplica la sugerencia que vierte E. de White. Ella sugiere que al predicar un sermón se presente un punto a la vez (Ev., 151, 47, 139).

 

Componentes del segmento

 

En la predicación segmentada cada segmento tendrá los siguientes elementos:

  1. Lección:  Se trata de una verdad espiritual que deseamos que los oyentes capten y vivan.
  2. Texto prueba: Tanto la lección como el texto prueba proceden de la Biblia (la lección también podría surgir de los escritos de E. de White). La lectura del texto bíblico proveerá material para extraer una verdad inspiradora, esta verdad la denominaremos lección. El versículo se constituirá en la prueba. En el trabajo de elaboración de un sermón eviten la secuencia lección–prueba: eso significa predicar al revés. La predicación bíblica es aquella en la cual se abre la Biblia y permitimos que ella nos hable, en lugar de promover ideas personales con la Biblia.

Cuando investigamos para elaborar el sermón, nos movemos de la prueba a la preparación de la lección. En el púlpito seguimos el proceso inverso: presentamos primero la lección y luego la prueba.

  1. Ilustración.
  2. Aplicación de la lección.

 

Reglas que rigen el segmento

 

  1. La lección debe ser verdad (verdad bíblica).

Ejemplo: A modo de ejemplo citamos el relato del hijo pródigo. No utilizaremos esta historia para dejar la siguiente lección:  Hijos sin madre dejan la casa. O esta otra: La gente que cuida cerdos se vuelve religiosa.

 

  1. La lección debe ser importante.

Debe ser importante para la congregación a la cual nos dirigimos.

Ejemplos:

    1. Incorrecto:  Pedro era casado. ¿Es importante? ¿Era importante para la congregación de aquellos días? ¿Qué lección obtenemos de esta afirmación? ¡Ninguna!
    2. Correcto:  *  El pecado destruye la vida, el amor la construye.

                       *  Cristo nos libra del poder y del castigo del pecado.

                       *  Dios quiere que usted sea sano y feliz. 

 

  1. La lección debe ser interesante.

Para que la lección sea interesante debe ser fresca, atractiva, novedosa, práctica.

Ejemplos:

    1. Incorrecto:  Dios es amor. ¿Es importante? Sí. ¿Es interesante? No.
    2. Correcto:  El amor de Dios no es pasivo, sino activo

 

  1. El texto prueba debe probar la lección en forma directa.

No deben hacerse malabarismos para tratar de probar la lección, ni forzar el texto.

 

  1. La aplicación debe encajar en la lección directamente.

Si la lección no encaja (no articula, o no cierra), no sirve.

 

  1. La ilustración debe aplicar la lección a la vida directamente.

¿Qué hacer para cumplir en la práctica con estas reglas?

 

      1.   Leer el pasaje bíblico varias veces. Primero efectuar una lectura rápida, luego una

            lectura lenta.

Al realizar la lectura rápida debemos preguntarnos: ¿Qué dice el escritor? ¿Qué quiere

decir? ¿En qué medida nos afecta? ¿Nos incumbe? Al leer lentamente nos  

preguntaremos:

¿Cuáles son las palabras claves? ¿Por qué aparecen en el texto? ¿Cuáles son los  

personajes claves? También leeremos el texto original (en griego o hebreo) u en otras  

versiones de la Biblia.

  1. Leer el contexto del texto utilizado. Ejemplo: Lucas 15 narra tres parábolas. ¿Por qué Jesús narró estas parábolas? El versículo 2 brinda el contexto de las parábolas: Jesús fue acusado por líderes religiosos de recibir y comer con pecadores. La lección que se extrae las parábolas es: Jesús no sólo recibe, sino que busca a los pecadores, porque Dios, los ángeles y el cielo entero se gozan con la conversión de un pecador.
  2. Preguntar quién habla en el texto y en qué circunstancias lo hace.
  3. Observar cuáles son las palabras claves en el texto original.
  4. Leer diferentes traducciones bíblicas.
  5. Leer comentarios bíblicos.
  6. Leer los comentarios de E. de White sobre el tema.
  7. Registrar cada prueba y lección que surja. Recuerden este aforismo: ¡Olviden que saben y recuerden que pueden olvidar!

ILUSTRACIÓN: Si no registran las ideas les sucederá como a aquel pastor que preparando su sermón descubrió una idea tan grandiosa, ¡tan extraordinaria para su sermón!, que inmediatamente cayó de rodillas para agradecer al Señor por la genial idea que le había brindado. Pero..., cuando se levantó de orar..., ¡había olvidado la idea!

 

Algunos ejemplos de prueba y lección

Ejemplo 1:

Prueba:  Lc 15: 1-10.  (En este texto la palabra clave es encuentro. El pastor buscó la oveja hasta encontrarla, vs. 4-6. La mujer buscó la moneda hasta encontrarla, vs. 8,9).

Lección:  Puedes abandonar a Cristo, pero él nunca te abandonará.

 

Ejemplo 2:

Prueba:  Ef 5: 25. (Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella).

Lección:  Seremos como Cristo, cuando amemos lo suficiente para entregarnos como lo hizo Cristo.

 

LAS ILUSTRACIONES

 

Jesús y las ilustraciones

En la predicación es básico el uso de las ilustraciones. Cuando el predicador utiliza la mágica frase: “por ejemplo”, en ese momento el auditorio despierta, los niños se codean, la mente del oyente se concentra en el mensaje del predicador.

El evangelio afirma que el maestro de los maestros, “sin parábolas no les hablaba” (Mr 4: 33, 34). Al leer el registro del Sermón del Monte, se observa que Jesús utilizó 57 metáforas. El discurso puede leerse aproximadamente en quince minutos, lo que significa, que Jesús utilizó no menos de tres metáforas por minuto. Para Cristo –según el evangelio de Mateo– el Reino de los Cielos era semejante al hombre que sembró buena semilla, semejante al grano de mostaza, a un tesoro escondido, a un mercader que busca buenas perlas, a una red, a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas. (Mt 13: 24, 31, 33, 44, 45, 47, 51).

Ahora bien, ¿por qué Jesús usó tantas y tan frecuentemente ilustraciones? Las utilizó para hacer comprensible a los hombres el reino de Dios y las verdades espirituales abstractas. Por este motivo Jesús ilustró lo desconocido con lo conocido, lo espiritual con lo temporal.

 

Importancia de las ilustraciones

El ser humano capta lo que sucede a su alrededor por medio de los sentidos. Entre ellos el oído juega un papel importante, pero la vista juega uno aún mayor. Estudios realizados indican que el hombre capta el 85% por la vista, el 10% por el oído, el 2% por el tacto y el 3% por el olfato (1,5%) y el gusto (1,5%). Cuando el predicador ilustra una verdad espiritual abstracta con objetos, circunstancias o ideas conocidas por el auditorio, los presentes no sólo podrán oír el mensaje, sino que también podrán “ver” el mensaje.

 

¿Cuándo utilizar las ilustraciones?

Las ilustraciones deben utilizarse cuando sean necesarias. Pero..., ¿cuándo son necesarias las ilustraciones? –se preguntará el lector–. Siendo que las ilustraciones son las “ventanas” del sermón, ellas arrojarán luz, color y calor sobre el sermón. Entonces, pueden utilizarse para aclarar un pasaje oscuro, para mantener la atención en medio de un argumento extenso o para cautivar el interés de un auditorio heterogéneo.

 

¿Cómo utilizar las ilustraciones?

Las ilustraciones deben utilizarse como las ventanas en un edificio: aparecerán distribuidas estratégicamente a lo largo del sermón. Se las utilizarán para aclarar, fijar o destacar una idea. Por lo tanto, debieran ser breves, apropiadas a la ocasión y presentadas una por vez (aquí conviene destacar el consejo de Pablo: “...que prediques la Palabra... Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros... y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” 2 Ti 4: 2-4).

Además, serán originales, amenas, variadas e impresionantes. Deben estar basadas en hechos reales, verdaderos y actualizados.

Se evitarán ilustraciones irrespetuosas y jocosas. Serán sencillas, fáciles de entender y no desviarán la atención del tema central.

Al ilustrar el sermón evite alusiones personales a miembros presentes y menos aún para resaltar aspectos negativos. Tampoco humille a su familia. Cuidado con las referencias a uno mismo. Sea cauto al describir logros o en destacar virtudes personales.

Presente las ilustraciones directamente y sin introducción. Conozca bien las ilustraciones que utilizará: siéntalas, domínelas, repítalas.

 

Funciones de las ilustraciones

1.      Hacen que la verdad sea fácil de entender.

Las ilustraciones siempre iluminan, clarifican las ideas, visualizan la verdad. La ilustración arroja luz. No intentemos iluminar el cielo con una potente linterna. La ilustración debe iluminar algo. Por ejemplo, cuando Jesús describe la parábola de la levadura dentro de la masa; o cuando ilustra los tipos de personas (reacciones de las personas) que reciben la Palabra, mediante la parábola del sembrador, enseña con claridad realidades y grandes verdades espirituales.

2.      Logran que la gente retenga la verdad.

Ilustración. ¿Intentaron clavar un clavo sin martillo? Ahora bien, si tienen un martillo, pero no tienen el clavo, tampoco cumplirán la misión. El clavo representa la lección. El martillo la ilustración.

Por lo tanto, si contamos sólo una historia... es como dar el martillo contra la pared. Necesito un clavo (es decir fijar una lección).

Así hacía Jesús: ilustraba. Más tarde, cuando la gente veía el objeto se acordaba de la lección, de la enseñanza.

  1. Despiertan el interés.

Al narrar con destreza un problema real de la vida o presentar la salida ante una encrucijada, el predicador logrará cautivar la atención de sus oyentes.

  1. Ayudan a mantener la atención.

    Si el tema que se trata incluye pensamientos profundos o argumentos que exigen largos razonamientos, pueden distraer con facilidad al oyente. Allí las ilustraciones tienen un efecto positivo.

Ejemplo: Mawhinney ilustra la preparación de un sermón sobre el libro de Jonás. Al narrar el momento cuando un fuerte temporal azota la nave y los marineros trabajan afanosamente por alivianar la embarcación y claman con fervor a su dios, Jonás ronca plácidamente. Entonces el predicador creyó conveniente ilustrar las circunstancias emitiendo los ronquidos de Jonás en el sermón. Luego, comentando el episodio Mawhinney reflexiona diciendo: “Si usted desea que sus oyentes no ronquen mientras usted predica, ronque usted mientras predica.”

  1. Motivan porque agregan emociones a las ideas.

Hay quienes temen apelar a las emociones. Pero recordemos que fue Dios quien dotó de emociones al hombre.

Recuerden: Lo que capta la atención, determina la acción.

W. James expresó: “Las mentes pequeñas se espacian en la gente, las mediocres en las cosas y las grandes en las ideas.” Ahora bien, ¿cómo se logran ideas en una mente pequeña o mediocre?  Se logran asociando cosas y personas con ideas (ilustraciones). Las ilustraciones motivan porque agregan emociones a las ideas. A veces tenemos miedo a las emociones. No temamos usarlas.

Ilustración. Si usted quiere vivir la emoción de un viaje en un bote a vela. Como resulta muy caro el alquiler del bote, lo alquila sin vela. Pero como sin vela no puede navegar, se le ocurre otra idea: incluir la vela en el alquiler, pero decide alquilarlo sin el timón. Más tarde comprueba que sin timón no es posible navegar. El timón da la dirección (lógica) y la vela emoción al viaje. Para avanzar en un bote a vela se necesitan los dos elementos (vela=emoción y timón=lógica). Para avanzar con el sermón necesitamos la lógica y la emoción.   

  1. Proveen descanso al oyente.

Las ilustraciones refrigeran y alivian la mente del oyente.

  1. Prueban y fortalecen los argumentos.

Ejemplo. Pablo en Romanos 11 ilustra la situación de Israel con la figura del buen olivo y la figura del olivo silvestre.        

  1. Adornan el mensaje.

Una historia bien seleccionada, una poesía o un canto brindan belleza y/o resaltan el mensaje.               

  1. Convencen.

La existencia de Dios creador, puede ilustrarse con la relación reloj-relojero. Es difícil suponer la existencia de un reloj por sí misma. Se supone que alguien fabricó el reloj.    

Fuentes de ilustraciones

  1. Las Escrituras: parábolas, biografías.
  2. Archivos.
  3. Libros de ilustraciones, libros en general, revistas, periódicos.
  4. Vida personal: observación, experiencias en la iglesia, viajes, etc.
  5. Biografías.
  6. Misiones.
  7. Naturaleza.
  8. Ciencia.
  9. Artes.
  10. Deportes.
  11. Imaginación.

 

UNIDAD IV

 

HERMENÉUTICA Y EXÉGESIS

 

Hermenéutica

La palabra hermenéutica proviene del griego  ermhneuw (hermeneuo) y significa interpretar, expresar, traducir. Generalmente significa que se quiere aclarar un lenguaje oscuro y se aplica más directamente a la interpretación de los textos antiguos y en particular de los textos bíblicos.

La hermenéutica adquiere un significado doble: el arte de interpretar correctamente la Biblia y un método que quiere comprender y leer el texto desde hoy. Con eso la hermenéutica se presenta como una teoría de la interpretación, por estar orientada hacia la comprensión, mientras que la exégesis sería la aplicación de dicha teoría al texto bíblico.

El predicador eficiente hará una correcta interpretación del texto bíblico (2 Tim 2:15). Hasel señala que se debe apuntar a tres objetivos básicos cuando se realiza la interpretación de las Escrituras, a saber:

 

1.      Determinar qué comprendió y qué quiso comunicar el autor.

2.      Comprender el significado más pleno y profundo del texto.

3.      Traducir el significado del texto a un lenguaje actual.

 

Razones de la autointerpretación bíblica

 

  1. La singularidad la Biblia.

No se trata de un libro común, sino de un libro inspirado por el Espíritu Santo.

  1. La autoridad de la Biblia.

Tanto el AT como el NT llevan el sello divino. E de White señala que las Escrituras están dotadas de autoridad absoluta.

 

La Biblia dotada de autoridad absoluta:

“En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter; nos revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. `Toda la Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñanza, para reprensión, para corrección, para instrucción en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda obra buena.´ (2 Timoteo 3: 16, 17, V.M.)." CS, 9.

 

  1. La unidad de la Biblia.

Aunque escrita por distintos escritores, tiene un solo autor. Presenta una admirable unidad entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Elena de White presente sobre el particular los siguientes conceptos:

 

      La Biblia es su propio comentador:

Las verdades que se encuentran explicadas con la mayor claridad en la Biblia han sido envueltas en dudas y oscuridad por hombres doctos, que con ínfulas de gran sabiduría enseñan que las Escrituras tienen un sentido místico, secreto y espiritual que no se echa de ver en el lenguaje empleado en ellas. (CS 656)

 

            La Biblia es su propio interprete:

Pero vi que la Palabra de Dios, en conjunto, es una cadena perfecta, de la cual una porción se vincula con la otra y la explica.  Los verdaderos buscadores de la verdad no necesitan errar; porque no sólo es la Palabra de Dios clara y sencilla al presentar el camino de la vida, sino que el Espíritu Santo es dado como guía para comprender el camino de la vida en ella revelado. (PE 221)

 

El Nuevo Testamento arroja luz sobre el Antiguo Testamento y viceversa:

El Antiguo Testamento arroja luz sobre el Nuevo, y el Nuevo sobre el Viejo.  Cada uno de ellos es una revelación de la gloria de Dios en Cristo.  Ambos presentan verdades que revelarán continuamente nuevas profundidades de significado para el estudiante fervoroso. (PVGM 99)

 

Homilética y Hermenéutica (Robinson 1999: 69-74)

 

El homilético que aprecia las joyas en la teología no debe ignorarlas en la predicación. De lo contrario sucederá como aquel hombre que emocionado descubrió un reloj de sol muy antiguo. Feliz lo llevó a la sombra de un museo, donde el reloj –obviamente– dejó de cumplir su objetivo.

La homilética trata con la construcción y la comunicación de los sermones. Como comunicador el predicador pide prestado conocimiento de la retórica, de las ciencias sociales y de las teorías de comunicación. Pero se debe preguntar no sólo como consiguió el mensaje, sino de dónde lo consiguió. El predicador busca su mensaje en las Escrituras, por lo tanto debe estar involucrado con la hermenéutica. La predicación expositiva emerge no solamente como un tipo de sermón, sino como un crecimiento teológico de un alto grado de inspiración.

La predicación expositiva se origina como una filosofía antes que como un método. Refleja el esfuerzo honesto del predicador para subordinar su pensamiento a la Biblia. El predicador anuncia el mensaje como un heraldo. Es decir, el mensaje no se origina en él, sino en quién se lo entregó. El mensaje del heraldo es el mensaje de la Biblia.

La predicación tópica raya muchas veces con la herejía, en cambio, la predicación expositiva protege al predicador de posibles errores. Pues no es palabra de hombre sino de Dios.

 

Exégesis

 

La palabra exégesis proviene del griego ecegeomai (exegeomai) cuyo significado es

guiar, explicar. En lo que a homilética se refiere, la exégesis del pasaje bíblico permite explicar la Biblia correctamente. Esto significa que, el predicador hará decir al escritor bíblico lo que el autor dijo realmente. Hasel sostiene que “el cuidadoso exégeta consultará constantemente su comentario inspirado según las Escrituras.”

 

Cómo analizar el texto

            La siguiente sección desarrolla los pasos que se deben seguir para trabajar el texto seleccionado para el sermón expositivo.

Etapas en el desarrollo del mensaje expositivo (Robinson 2001:51-181)

 

  1. Seleccione el pasaje, 53.

¿De qué pasaje de la Biblia debo extraer mi sermón?

Ilustración. Una vieja receta sobre estofado de conejo dice: “Primero capture el conejo...”

Lo primero que el predicador debe hacer es “capturar” el pasaje de la Escritura.

Esto debe ser resuelto lo más temprano posible. No nos referimos a una o dos semanas sino al calendario anual de predicaciones que el pastor con su respectiva comisión o junta de iglesia estudiará. El calendario incluirá el texto del sermón que habrá de ser predicado, según las necesidades de la congregación. Por lo tanto, los miembros de la comisión deben estar familiarizados con las necesidades de los miembros y al mismo tiempo con las Escrituras.

 

  1. Estudie el pasaje, 58.

El trabajo comienza con el estudio del pasaje y el registro escrito de las ideas que vayan surgiendo en la investigación. Luego de elegir el pasaje se debe estudiar el contexto.

    1. Lea el texto en la mejor traducción varias veces.
    2. Lea el texto en otras versiones de la Biblia:

Si conoce la lengua original (griego o hebreo) lea el texto en el idioma original. Es beneficiosa la lectura en una Biblia interlineal. Lea además distintas traducciones contemporáneas. Esta lectura permitirá encontrar expresiones sinónimas importantes para la preparación del sermón. También resultará valiosa la lectura de paráfrasis del texto en estudio.

    1. Lea el contexto del texto seleccionado:

El pasaje no existe aislado, por lo tanto se debe leer y analizar su contexto. Si  usted lee un libro cualquiera no se ceñirá exclusivamente a la lectura de un solo párrafo sino de todo el libro o del capítulo donde se encuentra el párrafo.

Ilustración. Un conocido aforismo señala: Un texto sin su contexto es un pretexto. Estudie y registre el tema del contexto. Si descubre ideas de distintos autores que difieren entre sí, estas ideas deben registrarse.

Aunque estemos conscientes de la necesidad de examinar el contexto, es importante ampliar el horizonte de información que debemos buscar en el contexto. En este sentido es importante tener presente el trasfondo social y religioso.

(1)  El trasfondo.

Es emocionante descubrir y reconstruir el trasfondo social del pasaje. Conocer los estratos sociales de una ciudad, nos permite guiar la interpretación del texto y al mismo tiempo proporciona buenas ilustraciones para el sermón. Muchos sermones tienen excelentes ilustraciones contemporáneas, pero carecen de información que otorga color al trasfondo en cuestión. Se pueden buscar referencias en enciclopedias y diccionarios, pero es mejor la información de libros y revistas más recientes sobre el tema.

     (2)  Observe la relación entre el texto y su contexto.

Observe las palabras, las frases o ideas del texto que aparecen en el contexto. Observe cómo encajan en el contexto.

En el caso de los evangelios es necesario hallar el significado de las parábolas en su  propio contexto. Es vital ver la conexión entre la metáfora de una parábola y la enseñanza directa de Jesús.

    1. Lea los textos paralelos (especialmente si se predica de un pasaje que se encuentra en los evangelios).
    2. Escriba con sus palabras el significado del texto. Si hay en el pasaje relatos que parecen extraños al hilo del texto, pregúntese por qué el escritor lo registró y trate de descubrir el motivo.
    3. Recurra a comentarios inspirados.
    4. Acuda a otros libros que estén a su alcance, tales como:
    5. Léxicos
    6. Concordancias
    7. Gramáticas
    8. Libros de estudio de palabras
    9. Diccionarios y enciclopedias bíblicas
    10. Comentarios
    11. Bibliografías
    12. Otras herramientas: Introducciones, paráfrasis, libros de ilustraciones, libros de historias de la Biblia, etc.

  1. Descubra la idea exegética, 66.

Nuestro análisis lingüístico y gramatical nunca será un fin en sí mismo. Debe llevarnos a entender el pasaje como un todo. Este proceso nos lleva a movernos de la síntesis al análisis y nuevamente nos lleva a la síntesis para entender la idea del autor. Para lograr este objetivo es conveniente analizar los detalles. Cuando llegamos a una declaración final del tema y de los complementos a la luz del estudio, usted se preguntará: ¿De qué está hablando el escritor bíblico?

 

    1. El tema

Una vez que se descubre el tema, se lo relaciona con los detalles. Si el tema es muy amplio, pregúntese cómo se lo podría limitar. ¿Es el tema más amplio? Si el tema es muy amplio, puede testearlo con una serie de preguntas claves. Ellas son seis: ¿Cómo? ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién? (A modo de ejemplo se puede trabajar con el texto de Santiago 1: 5-8).

Cuando un tema es propuesto correctamente, ilumina los detalles del pasaje, y a su vez los detalles iluminan el tema.

 

    1. El complemento

Una vez que se ha aislado el tema, acto seguido, se observarán los complementos del tema que lo convierten en una idea. El predicador descubrirá la estructura del pasaje y las principales afirmaciones que se distinguirán de las complementarias. Generalmente el complemento se hace obvio una vez que se ha declarado el tema.

Diagramar un esquema es el método más exigente y efectivo para desentrañar la estructura, determinar la relación de las palabras individuales con las frases. Las Escrituras contienen varios tipos de literatura como las parábolas, poesía, proverbios, oraciones, discursos, alegorías, crónicas, leyes contratos, biografía, drama, apocalíptica, historias. Para encontrar la idea es vital ser consciente de la clase de literatura que se está leyendo. No se puede interpretar un poema como un contrato legal. Una parábola difiere de una historia narrativa. Para entender una historia pueden surgir varias preguntas: ¿Cuáles son las características en la historia y por qué el autor las incluye? ¿Las características contrastan con otras? ¿Cómo se desarrollan estas características? ¿Qué hace que el escenario contribuya a la historia? ¿Qué estructura sustenta la historia que contribuye a la unidad? ¿Cómo se acomoda un episodio en el esquema total? Cuándo surgen conflictos, ¿cómo se resuelven? ¿Por qué el escritor se toma la molestia de contar la historia?

            En caso de interpretar poesía, surgen las siguientes preguntas: ¿Qué significan las imágenes y figuras del discurso? ¿Qué sentimientos expresó el poeta? ¿Qué elementos de forma y estructura usó el poeta? ¿Qué puede perderse de alguna verdad que es presentada?

No sólo se trabajará para descubrir la idea, sino también para ver cómo se desarrolla esta idea en el pasaje.

Al estudiar un pasaje se intentarán dos cosas: primero, declarar la idea del pasaje en una sola frase que combine al sujeto con el complemento, y segundo, que permanezca como parte del pasaje que describe la idea.

No se debe tomar un pasaje para que cuadre en la idea exegética, sino que se investigará para encontrar la idea exegética en el pasaje.

            Para lograr este objetivo es importante lograr dos cosas: (1) Redactar una oración donde se combina el sujeto con el complemento. (2) Declarar cómo las diferentes partes del pasaje, se relacionan con la idea exegética. Este es un trabajo duro y dificultoso que debe ser hecho.

 

  1. Analice la idea exegética, 75.

La idea exegética debe someterse a tres pasos vinculados con el desarrollo del pensamiento. Esto dará frescura a la idea exegética para que surja un sermón vital y poderoso. No obstante, antes de someter la idea exegética a estos tres puntos de desarrollo, se debe redeclarar la idea para impactar al oyente. Se dirá lo mismo pero con otras palabras.

 

    1. Explicarlo: Para lograr este paso el predicador preguntará: ¿Qué significa esto? ¿Qué dice el autor en el pasaje? Por ejemplo en 1 Cor 12: 11-12 Pablo explica como la diversidad de dones trabaja en pro y no en contra de la unidad de la iglesia.

Cuando Pablo escribe a Tito, le pide que busque ancianos para fortalecer la iglesia (Tito 1: 5-9). El tema de Pablo es: ¿cuáles son las características de un líder de iglesia? El complemento puede resumirse en las siguientes palabras: debe ser “sin reproche”. Para el apóstol “sin reproche” significa tres cosas: (1) la vida de la familia,  (2) la vida personal del designado y, (3) el ministerio.

También pueden agregarse otras características del líder de hoy.

Pero el desarrollo de la pregunta ¿qué significa esto? Requiere también que se le explique a la audiencia lo que significa la idea expresada. Cuando Pablo habla del hermano débil, no necesariamente se refiere a quién está propenso a pecar. Sino también podría considerar a un hermano escrupuloso. Esto significa que el pasaje requiere una explicación mayor.

    1. Probarlo: Luego de entender lo que el pasaje significa, nos preguntamos: ¿Es verdad esto? ¿Puedo creerlo? Esto demanda una prueba. La respuesta inicial de quienes toman la Biblia con sinceridad es ignorar esta pregunta. Aceptemos que la idea se tome como verdad porque parte de la Biblia. Pero no es necesariamente es válido. Incluso los escritores de NT (quienes creían en el AT) explicaban las Escrituras y proveían pruebas para validar las ideas (Hch 2: 30-36).
    2. Aplicarlo: La tercera pregunta de desarrollo tiene que ver con la aplicación. Es esencial que usted empiece con la verdad del pasaje. Su tarea no finalizará antes que relate la experiencia del pasaje a sus oyentes.

El predicador se preguntará: ¿Y esto qué? ¿Qué hace la diferencia? La Biblia es un libro práctico porque ha sido escrito no sólo para ser entendido, sino también para ser obedecido.

Por lo tanto, es básico para una correcta aplicación efectuar una exégesis adecuada. No podemos decidir lo que el pasaje significó cuando la Biblia fue escrita. Debemos sentarnos frente al escritor bíblico y entender lo que quiso decir a los lectores originales. Sólo después de comprender lo que significó para aquella época, podemos entender el valor para la vida actualmente.

Para aplicar correctamente un pasaje, se definirá la situación en la cual la revelación fue dada originalmente entonces decidir lo que el hombre moderno comparte o no comparte con el lector original. Cuando más cercana es la relación entre la gente de ahora y la de entonces, más directa será la aplicación.

Un expositor debe ver no sólo lo que el hombre moderno tiene en común con quienes recibieron la revelación original, sino también las diferencias entre ellos. Por ejemplo, la relación amo-esclavo, no es la misma que empleador-empleado de hoy.

Se hacen más difíciles las aplicaciones del AT. El predicador debe no sólo entender lo que el texto dice, sino lo que lleva al escritor a decir eso.

La tarea exegética no estará completa entonces hasta captar la intención teológica del texto. Hasta tanto se haga esto no se puede interpretar el texto. Tampoco se aplicará el texto sin estudiar el contexto.  

 

  1. Formule la idea homilética, 103.

La idea homilética es lo que Braga llama la proposición, tema que fue analizado con detención en la Unidad II.

  1. Determine el propósito del sermón, 107.

                  Los pasos 6-10 de esta sección han sido considerados en la Unidad I.

  1. Decida cómo lograr este propósito, 116.
  2. Bosqueje el sermón, 131.
  3. Complete el bosquejo del sermón, 140.
  4. Prepare la introducción y conclusión, 166.

UNIDAD V

 

LA COMUNICACIÓN PERSUSIVA DEL SERMÓN. LA CONCLUSIÓN

 

La aplicación

 

            La aplicación es uno de los elementos más importantes del sermón. Mediante este proceso retórico, las demandas de la Palabra de Dios son proyectadas sobre el individuo para que responda de manera favorable al mensaje.

 

Definición: La aplicación es el proceso retórico, mediante el cual se hace que la verdad se aplique directa y personalmente a los individuos, a fin de persuadirlos para que respondan adecuadamente a la invitación.

 

Cuando se emplea apropiadamente, la aplicación muestra la relevancia de las Escrituras en la vida de la persona. Hace pertinentes las enseñanzas de la revelación cristiana. La respuesta deseada podría ser un cambio de actitud, en otro, una decisión a tomar, y en otro un mero asentimiento a la verdad que el predicador proclama.

            La persona que asume la tarea de aplicar las verdades de su sermón enteramente a su congregación puede, en ocasiones, parecer como que se está colocando en un pedestal, amonestando a su congregación, sin reconocer que las mismas palabras que esta pronunciando pueden ser igualmente aplicables a él mismo. Una actitud así podría dar también la impresión a los oyentes de que el ministro esta predicándole a ellos, y una vez que los oyentes lleguen a esta conclusión les causara un prejuicio en contra del predicador. Sería mucho mejor que el predicador aplicara las verdades de su mensaje a sí mismo, así como a la congregación.

 

Momentos para hacer la aplicación

 

            El tiempo para hacer la aplicación tiene que ser determinado por el contenido del pasaje. Como regla general, la aplicación se hace con relación a la verdad espiritual que se considere. Esto significa que el llamamiento va entretejido en la fábrica del sermón, y que las verdades se van aplicando conforme va progresando el desarrollo.

            Hay momentos, sin embargo, en que sería cosa buena hacer la aplicación al final de cada subdivisión o al final de cada división principal. Por otra parte, hay ocasiones en que la aplicación puede anteceder a la mayor parte de los otros procesos retóricos, o sea, la argumentación, la cita o la ilustración, pero raramente debiera anteceder a la explicación.

            En el caso del sermón expositivo, que necesariamente involucra una gran cantidad de exégesis, si las verdades expuestas no son aplicadas al ir progresando el sermón, hay la tendencia a que el discurso se vuelva pesado y difícil para que lo siga el oyente medio. Para la forma expositiva de sermón, parece, así, que lo mejor seria aplicar las verdades al irse desarrollando el sermón, punto por punto.

 

La aplicación eficaz: sus requisitos

           

1. Es de vital importancia que el predicador sea un hombre que viva próximo a Dios.

            La predicación que caliente el corazón y que agita la conciencia no nace en la fría atmósfera del intelectualismo, sino en una comunión entrañable y continua con el Señor.

            Es en la quietud de la confianza en el Señor, que el predicador será conformado y moldeado por el Señor, transformando gradualmente su carácter a la imagen de su Dueño.

 

2. A fin de tener éxito en relacionar la Biblia con la escena presente, el hombre de Dios ha de tener una buena instrucción.

Es esencial que el pastor tenga una amplia base académica, con un conocimiento inteligente, tanto de las Escrituras como de los asuntos humanos. Debiera tener una sólida base de conocimientos generales y también un dominio y entendimiento profundo de las Escrituras y de la doctrina. No solamente debe haber recibido una buena instrucción en las escuelas sino que tiene que mantenerse informado de lo que sucede. Tendrá que leer mucho. Su lectura deberá incluir tanto los escritos del campo secular, como el religioso. Tendrá que mantenerse al día de las tendencias teológicas contemporáneas y de otros movimientos que afectan a la vida y al servicio de su congregación.

            No es suficiente que uno tenga una fe firme, una sana instrucción académica y bíblica y un conocimiento de homilética. Si el mensajero de Dios se apoya solamente en esto, no podrá tener un ministerio adecuado y eficaz en el púlpito. Una de sus funciones principales es la de conocer las Escrituras más y más, a fin de poder explicar su contenido a su congregación. Esto puede conseguirse solamente mediante concentración de esfuerzo, meditación prolongada y aplicación intensa durante los años de ministerio.

 

3. Otra calificación que un predicador debiera poseer, si va a aplicar la verdad de una manera eficaz, es un conocimiento de la naturaleza humana.

Siempre que alguien se dirige a una congregación, se enfrenta  a un grupo de personas con un conjunto de problemas espirituales y emocionales, y ansiedades personales. También se hallan en una variedad de estados de madurez espiritual y emocional, así como de madurez física e intelectual.

            Es de gran importancia que el predicador conozca la naturaleza humana, con toda su complejidad. Si va a tener éxito en persuadir a la gente, tiene que saber como se persuade a la gente, y tiene que comprender sus variadas disposiciones, actitudes, ideales e intereses.

            El ministro debiera tener también una comprensión sensible a las necesidades de los varios grupos de edades: las necesidades de los niños pequeños, de los adolescentes, de los jóvenes, de los hombres y mujeres solteros, de las parejas casadas jóvenes, de los padres, y de los de mayor edad.

 

4. Para poder relacionar las verdades de las Escrituras con los problemas y circunstancias de su congregación, el ministro tiene que familiarizarse con sus condiciones y relaciones.

            El siervo del Señor que ministra su Palabra, tiene que mostrar interés en su congregación, y al ir visitando a sus miembros, descubrirá pronto las circunstancias y condiciones que afrontan.

            La capacidad de ver estas relaciones vitales entre las necesidades de la gente y la Biblia, aumentar al ir creciendo, a su vez, las observaciones y el conocimiento de la naturaleza humana del predicador. De hecho, si el pastor planifica de manera sabia y en oración cada visita que haga, esto le podrá ayudar a descubrir los gozos y dolores de la persona visitada, sus esperanzas y temores, sus triunfos y fracasos, y le preparara para la tarea de escudriñar la Escrituras para el mensaje y las verdades que pudieran serle de ayuda en su situación particular.

 

5. Otra calificación para un ministro que quiere comunicar las Escrituras eficazmente, es que debería hablar con naturalidad.

            Debido a las presiones de sus deberes y a su celo por proclamar la verdad de Dios, el predicador puede no estar consciente de la tensión bajo la que está trabajando. El resultado de una presión tan continua se revela en ocasiones cuando el hombre se halla en el púlpito. En lugar de estar en el mejor de sus momentos, hablando de una manera llena de gracia y relajada, puede ponerse tenso y emocional. Entonces, su predicación puede llegar a ser artificial y tender a hablar demasiado fuerte o con demasiado énfasis.

            Al mismo tiempo, hace que a sus oyentes les sea más difícil seguirle, porque por ortodoxo o importante que sea su mensaje, será un esfuerzo para su congregación dar una atención adecuada a su mensaje.

            Charles H. Spurgeon declaró una vez que “la perfección de la predicación es hablar”. En otras palabras, estaba diciendo que la manera más eficaz de predicar es hablar en un estilo conversacional normal, como si el predicador estuviera contando su mensaje de la misma manera natural que si estuviera conversando con un único interlocutor.

            Pero esto no significa que la predicación de un ministro tiene que carecer de animación. Al contrario, la delicia de compartir de la Palabra de Dios aquello que demostrara ser inspirador y edificante para los oyentes, debiera, por si mismo, dar el estímulo que necesita el predicador para hablar con entusiasmo. Porque, en último análisis, no hay ninguna elocuencia mayor que el habla natural y llena de gracia que brota de un corazón cálido y amante.

 

6.  Finalmente, para que el ministro obtenga la respuesta correcta a su mensaje, tiene que estar en completa dependencia de la obra del Espíritu Santo.

El ministro puede predicar la Palabra con la mayor de las fidelidades, puede efectuar las llamadas más fervientes o amonestar con la más profunda solemnidad, pero, a no ser que el Espíritu Santo aliente el mensaje y vivifique los corazones de los oyentes, el sermón, por si mismo, no hará nada.

            Esta predicación ungida por el Espíritu Santo, por lo general, estrechamente asociada con la oración ferviente. Los apóstoles dijeron: “Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra”, y el libro de los Hechos es el registro inspirado de lo que el Espíritu Santo de Dios obró mediante estos hombres de oración.

 

Principios para dar pertinencia a la verdad

 

1. Relacionar el sermón con los problemas y las necesidades básicas de las personas.

En la comunicación de la Palabra de Dios, es necesario, no solamente poseer una comprensión sensible de los problemas y necesidades básicas de las personas, sino que también es necesario relacionar el sermón con las perplejidades y tentaciones que rodean a los miembros de la congregación. Tenemos que descubrir como se puede aplicar el texto de la manera más eficaz a las condiciones de las personas a las que nos estamos dirigiendo.

Para ayudar al joven predicador a descubrir la relación de las Escrituras con las necesidades humanas, sugerimos que haga una lista de los rasgos humanos y de las pautas de comportamiento características, e intente hallar los textos de las Escrituras, así como ejemplos bíblicos, que tratan de ellos.

La relación divina acerca de problemas emocionales, como el sentimiento de culpa, la frustración, la soledad, el temor, el odio, la ira y los celos. Y cuanto más aprenda acerca de la relación entre el libro y las necesidades de los hombres, tanto mas adecuado será para ministrarles.

 

2. Usar la imaginación de tal manera que devuelva a la vida escenas y personajes de la Biblia.

Pero tenemos que ser siempre muy cuidadosos para usar la imaginación de una manera juiciosa, para no dejarnos arrastrar por imágenes fantasiosas, que pudieran ser inapropiadas o de mal gusto.

 

3. Emplear ilustraciones que muestren como la verdad se puede aplicar a las vidas de las personas de la congregación en el ambiente cotidiano.

Los individuos a los que el ministro predica son hombres y mujeres, chicos y chicas, que afrontan las realidades de la vida día a día. Se ven ante presiones, frustraciones, tentaciones, problemas y penas, no solamente que se les muestre por el texto de las Escrituras, sino también por situaciones de la vida, como la Biblia tiene una relevancia práctica en sus propias circunstancias.

 

4. Extraer del texto principios universales que sean aplicables en todo tiempo.   

Naturalmente, no es suficiente la mera afirmación de cada principio al avanzar en el sermón. Siempre que sea necesario, deberíamos elaborar o ampliar cada principio.

En algunas ocasiones, un sermón en el que empleamos solamente una o dos verdades universales, puede ser tan eficaz como otro en el que usáramos más, siempre que no tomemos tiempo para ampliarlos o considerarlos extensamente.

Para beneficio del principiante, mostramos a continuación seis principios que hemos extraído del Salmo 23, sacando uno de cada versículo del Salmo:

Cada creyente puede confiar en el Señor, su guardián personal.

El Señor provee un reposo perfecto para aquel que confía en Él.

El cristiano tiene un guía divino totalmente digno de confianza.

El Señor está presente con su pueblo cuando más lo necesita.

El Señor provee abundantemente para los suyos, incluso bajo las circunstancias más difíciles.

Debido a las promesas del Señor, el creyente puede confiar totalmente en Él, a lo largo del camino.

 

5. Cerciorarse de que cada aplicación está en consonancia con la verdad del pasaje.

La aplicación correcta de las escrituras depende de la interpretación precisa del texto. Es por esta razón que debemos esforzarnos en comprender el significado de las Escrituras.

Aunque la obra de exégesis puede ser una tarea lenta y penosa, es de gran importancia que podamos hablar con certeza del significado del texto y tener la seguridad de que nuestra aplicación concuerda con la verdad del texto que tratamos.

 

6. Como regla general, hay que hacer la aplicación específica o definida.

En ocasiones, el llamado es expresado en unos términos tan generales o de una manera tan vaga e indirecta, que no hace impacto en la congregación, ni tiene una relación directa para ellos. Esto se debe, generalmente, al hecho de que el mismo predicador carece de unos objetivos concretos para su sermón, o quizás al poco saludable temor de que se le acuse de fanático o de estrecho de miras.

Una de las mejores formas de dirigir el llamado a una congregación, es mediante el uso de preguntas que se apliquen específicamente a ellos.

El estudiante debería también tener presente que nunca es apropiado hacer una aplicación que vaya dirigida expresamente a un individuo o grupo específico de la congregación. El recurso de un procedimiento tan poco ético es explotar el sagrado oficio de la predicación a expensas de personas indefensas, e indudablemente, provocará una mala reacción por parte de aquellos hacia los que se dirigía el comentario del predicador.

 

7. Alentar a los oyentes con motivos correctos.

El ministro puede incitar a su congregación a la acción, apelando a los más nobles instintos de hombres y mujeres, así como con advertencias relacionadas con las consecuencias de la negligencia o inacción. Puede también motivar a sus oyentes citando algún ejemplo particular de la verdad o acción que esta tratando de dar a conocer a su congregación.

 

8. Relacionar la verdad con los tiempos actuales.

Todos estamos, sin duda, conscientes del hecho de que vivimos en un mundo de cambios tremendos, tanto en política como en economía, en lo social como en lo religioso y moral. Las normas y la disciplina del pasado están siendo consideradas con escarnio, y vemos más y más en la sociedad como la gente se aparta de los frenos de la ley y del orden. El hombre medio se ve vitalmente afectado por estos cambios revolucionarios, al incidir en cada aspecto de su vida diaria.

Muchos clérigos se involucran en cuestiones políticas. Parecen pensar que es responsabilidad de ellos hacer pronunciamientos sobre cuestiones políticas, económicas o internacionales.

Cierto es que el pastor tiene derecho, como ciudadano privado, a pertenecer al partido político de su elección, pero como representante de la iglesia, y en sus pronunciamientos desde el pulpito, debiera conservar cuidadosamente la distinción entre los temas políticos y los morales, y evitar denodadamente cualquier cosa que pueda mezclar su ministerio con temas que “son de Cesar”.

El ministro que desee llevar la luz de las Escrituras a los temas actuales del mundo tendrá, por ello, que ser un hombre sabio y lleno de discernimiento, no solamente debería mantenerse capaz de distinguir entre la verdad y la falsedad, entre la separación y las componendas, y como fiel pastor debería advertir a su congregación acerca de movimientos religiosos o sistemas de error doctrinal que hacen peligrar la pureza y ortodoxia de la iglesia.

 

La conclusión

 

Definición: La conclusión constituye el ataque final a la fortaleza de la voluntad de los oyentes.

 

Características de la conclusión

  1. Es el broche de oro del mensaje.
  2. Pero tiene relación con el resto del tema.
  3. Es clara y concreta. Puede repetirse la proposición.
  4. Breve y al punto, pero no abrupta.
  5. Es solemne.
  6. Preparada cuidadosamente.
  7. Preparada de antemano. De este modo evitará la frase: “y para terminar...”
  8. Debe llevar al oyente a una decisión.
  9. Recuerde: Alguno de los oyentes escuchará su último sermón...
  10. Contiene el resumen del tema. Pero no introduce nuevas ideas.
  11. Una conclusión por sermón.
  12. Dirigida al individuo.
  13. Debe ser persuasiva.
  14. Con coraje y tacto.
  15. Concluya sin dar rodeos.
  16. Evite las excusas, el humor y mirar el reloj.
  17. Debe ser hecha dependiendo enteramente del Espíritu Santo.

 

La apelación

 

Aquí se debe recordar la definición de predicación. La misma señala que el propósito de la predicación es persuadir para vida eterna. Crane indica que hay materiales homiléticos que sirven como resortes para mover la voluntad del oyente. Estos materiales de apelación son aquellos que apelan al entendimiento, a la razón, al sentido de necesidad, a la conciencia moral y a las emociones básicas del ser humano (ver Crane, 176-195).

 

El llamado

 

Definición: El llamado consiste en aplicar el propósito específico del sermón.

Un llamado debe hacerse en todo sermón. Se lo utiliza especialmente para sermones de tipo  evangelizador y de consagración.

 

Tipos de llamado

1.  Sin manifestación externa. La persona toma una decisión a nivel de su mente.

2.  Con manifestación externa:

     a.  Levantar la mano.

     b.  Ponerse de pie: con testimonio, o sin testimonio.

     c.  Pasar al altar.

     d. Arrodillarse.

     e. Marcar la decisión por escrito en una tarjeta. etc.

 

 

UNIDAD VI

 

LA VARIEDAD EN LA PREDICACIÓN

(Crane 253-264)

 

Necesidad de la variedad en la predicación

La variedad en la predicación permite mantener el interés del auditorio en la predicación. Toda novedad o relato interesante cautivará la atención del oyente. Pero la importancia de la variación en la predicación radica en el hecho de que favorece al crecimiento y la salud espiritual de los fieles.

Muchas enfermedades físicas se producen como consecuencia de una mala alimentación. Esto también sucede en la vida espiritual. Por lo tanto, la predicación variada satisfará la vida espiritual. A modo de ejemplo, para ilustrar esta realidad, Bressee señala que: “el brócoli es un alimento saludable, pero si una persona se alimenta solamente con brócoli morirá por desnutrición.”

John Broadus indica que el creyente debe tener un compañerismo con Dios y crecer en el conocimiento de Dios. Debe ser instruido para desenvolverse en medio de situaciones morales complejas y estar preparado para expresar su fe.

La variedad en la predicación no sólo ayudará a la congregación sino al crecimiento intelectual y espiritual del ministro. Evitará la rutina y un desempeño automático de las funciones del predicador. Permitirá que la evangelización se concrete y los creyentes sean edificados en la fe.

 

Las posibilidades de variedad

Existen muchas maneras legítimas de variar los mensajes, en lo que respecta al contenido como a la forma. Crane presenta diversas fuentes de variedad que el predicador puede utilizar en la presentación del sermón.

1.      Considerar los propósitos generales de la predicación.

Los seis propósitos generales que fueron presentados en la Unidad I, pueden

sintetizarse en dos grandes tipos de sermones: el evangelístico y el de edificación. Los incrédulos deben conocer y aceptar a Cristo y los creyentes deben ser edificados en la fe. El predicador debe mantener el equilibrio y velar que no se centre toda su predicación en una de estas dos áreas. Con respecto al tema de la edificación, en esta área también debe darse un adecuado equilibrio para que se logre una sólida edificación en doctrinas, ética, reacción ante las pruebas y servicio.

2.      Emplear equitativamente toda clase de textos bíblicos para los sermones.

El predicador tomará en cuenta texto del Antiguo como del Nuevo Testamentos. También utilizará sermones según el texto (expositivos, textuales, narrativos y temáticos). En todos los casos tratará que el texto utilizado sea una unidad de pensamiento completa. Esta unidad de pensamiento puede darse en parte de un versículo, en un versículo, en varios versículos, en un capítulo o un libro de la Biblia.

3.      Utilizar principios para organizar los temas.

El tema podrá ser organizado tomando en cuenta causas, efectos o razones. Podrá

considerar el significado del tema o los medios para lograr un fin deseado. En otras ocasiones puede utilizar preguntas en las divisiones o dos conceptos contrastantes o complementarios. Puede dejarse guiar simplemente por los puntos que trata el texto elegido.

4.      Seleccionar distintos materiales para elaborar el sermón.

Pueden utilizarse juiciosamente materiales que apelan  al entendimiento tales como: la definición la narración, la descripción, la ejemplificación y la comparación. Para apelar a la razón, simplemente se utilizan razones o una línea de razonamiento de inferencia directa o indirecta. Para apelar al sentido de necesidad se puede aprovechar la relación que existe entre los instintos básicos del hombre y la necesidad de amor, poder y seguridad.

5.      Emplear distintas maneras de introducir el sermón.

           La variedad puede darse en las diferentes maneras de introducir el sermón:

           a.   Puede basarse en el texto del sermón.

           b.   Basarse en el contexto del texto.

           c.   El tema sugiere material introductorio.

           d.   Una declaración franca del propósito que persigue el sermón.

           e.   La presentación de un problema que se resolverá en el curso del sermón.

           f.   Eventos contemporáneos.

           g.  Descripción dramática que tenga estrecha relación con el tema del sermón.

           h.  Una cita llamativa de un personaje querido por la congregación.

           i.   Una buena ilustración.

6.      Utilizar variantes en la forma de concluir el sermón.

Las variantes en la conclusión del sermón pueden darse de las siguientes maneras:

a.   Recapitular las verdades principales del mensaje.

b.   Poner en práctica el deber que el sermón inculca.

c.   Contrastar dos posibles cursos de acción.

d.   Una poesía apropiada.

e.   Una ilustración acertada.

f.   Una oración ferviente.

g.  Una invitación amorosa con manifestación externa.

 

El secreto de la variedad

Existen muchas formas de imprimir variedad al sermón. Sin embargo, estas formas no son aprovechadas porque falta un plan o por simple pereza del predicador. La variedad no es hija de la casualidad. La única manera de garantizar la variedad consiste en trazar un plan definido de trabajo en el púlpito

Se vierten a continuación algunas razones para justificar la eficacia de un plan para la predicación.. A continuación se señalan las siguientes:

 

1.      Dios trabaja de acuerdo con un plan. El predicador, siervo del Señor debe ser como su Señor.

2.  Siendo que el predicador se dedica a la tarea más importante del mundo, esta tarea exige que el mensajero actúe inteligentemente. Ninguna empresa exitosa trabaja al azar. Ningún general presenta batalla sin una estrategia. Ningún docente se vuelca a la enseñanza sin un plan de trabajo. Por lo tanto, el predicador sobre quién recaen responsabilidades eternas, no puede trabajar sin la proyección de un plan. Debe planificar un proyecto que tenga cierta flexibilidad. Esta libertad es necesaria para tratar con las emergencias que se presenten de improviso en la vida y en la congregación. 

 

 

CALENDARIO ANUAL DE PREDICACIONES

 

Se vierten a continuación cuatro ventajas que reporta trabajar con un calendario de predicaciones:

 

  1. Alivia la tensión del predicador.
  2. Ahora tiempo al predicador.
  3. Ayuda al predicador a crecer.
  4. Produce una predicación equilibrada.

 

Sugerencias para confección del calendario de predicaciones:

 

  1. Tenga presente las 27 doctrinas fundamentales (recuerde que en el año hay 52 sábados).
  2. También se debe tener presente los 6 propósitos generales (doctrinal, evangelístico, devocional, consagración, ético o moral, ánimo o aliento) de un sermón para que a lo largo del año haya un saludable equilibrio de predicaciones.
  3. Contempla el calendario de fechas especiales denominacionales.
  4. Contempla el calendario cristiano: Semana Santa, Navidad, etc.
  5. Contempla el calendario de la iglesia local: Santa Cena, Semana de oración, Bautismos, etc.
  6. Contempla el calendario civil: Día de la madre, Día de la Independencia, etc.
  7. Visita de los dirigentes eclesiásticos: Departamentales, Administradores, etc.
  8. Textos bíblicos seleccionados.
  9. Sábados y reuniones de oración.
  10. Responsables.
  11. Iglesias.

Otros aspectos a tener presente:

 

  1. Trabajar con una comisión.
  2. Determinar si el calendario será confeccionado por año o semestre.
  3. Determinar si será publicado anualmente, semestralmente o trimestralmente.
  4. Imprimir cantidad suficiente de copias según cantidad de oradores.
  5. Designar al responsable de impresión, de la distribución y de hacer recordar al orador la fecha de predicación.

  

APÉNDICE A

 

Un enfoque Adventista de la Biblia

(Hasel 1986:109-134)

 

En esta sección trataremos de bosquejar los aspectos esenciales de “un enfoque adventista al estudio de la Biblia”. La palabra “adventista” puede sonar parroquial o sectarista pero no es esta la intención. Por “adventista” queremos significar en esta instancia, un enfoque que esta fundado en la Biblia y que es típico de la gran herencia protestante a la cual pertenecían la mayor parte de los reformadores del siglo XVI. Este enfoque mantiene su fundamento en la Biblia como la Palabra de Dios inspirada mientras que al mismo tiempo contesta las interrogantes de la mente moderna para la situación del tiempo actual.

 

            No podemos proveer una presentación abarcante de los principios sólidos y bien fundamentados de interpretación bíblica. Para ello necesitaríamos un pesado volumen para el cual no hay tiempo ni lugar. Por estas razones, trataremos de presentar conceptos básicos  y fundamentales bajo dos títulos principales: (1) fundamentos de interpretación bíblica y (2) principios y procedimientos para interpretar la Biblia.

 

I. Fundamentos de interpretación bíblica.

 

            Esta primera sección tratara de los fundamentos de interpretación de las

Escrituras, tan básicos a los principios y procesos involucrados en los procedimientos de interpretación que necesitamos dedicar una parte separada a ellos. Los dividiremos en varios puntos principales relacionados con las Escrituras, su naturaleza, autoridad, consistencia propia, unidad, canonicidad y así sucesivamente.

 

a. La Biblia como la Palabra inspirada de Dios

            Toda interpretación apropiada de la Biblia debe estar fundamentada en el principio de

que todas las Escrituras han sido inspiradas por Dios a través del Espíritu Santo. En vista de que todas las Escrituras están inspiradas por el Espíritu Santo, ellas son la Palabra de Dios desde el Génesis al Apocalipsis, sin una diferencia cualitativa de inspiración. Esta aceptación de la Biblia como la Palabra de Dios excluye grados o niveles de inspiración. También excluye el hecho de que fueran inspiradas solamente aquellas cosas que pertenecían a la fe y la redención, o que los escritos no canónicos judíos o cristianos o cualquier tradición pueda tener la misma función inspirada que la Biblia o que sean un agregado a ella.

 

b. Dios como autor de la Biblia

            La singularidad de la Biblia es dada a través de su origen divino, inspirado. El origen divino, inspirado es respaldado por las declaraciones de que “nunca la profecía fue traída por voluntad humana, si no que los santos hombres de Dios, hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” ( 1 Pedro 1:21) y que “toda la escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Las escrituras provienen de Dios, que es el autor de ellas, aun cuando estén escritas en lenguaje humano. Por consiguiente, la Biblia no es el producto del genio humano o de la tradición, no debe ser utilizada o interpretada como si fuera un mero libro humano, no debe ser interpretada a nivel del lenguaje humano solamente.

 

            La Biblia presenta una “unión de lo divino y lo humano” (GC vi), esto último en la forma de escritores inspirados que comunicaron en lenguaje humano la verdad divina en forma objetiva, autoritaria y confiable. Cualquier enfoque interpretativo de la Biblia que intente investigarla o interpretarla solamente a nivel humano no es fiel a la unión indivisible de lo divino y lo humano.

 

c. La unión indivisible de lo divino y lo humano en la Biblia

            La Biblia “presenta una unión de lo divino y lo humano” (5T 747; GC vi) como fue también manifestado en Jesucristo, quien en sí mismo convino la divinidad con la humanidad al ser el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre. Como la unión de lo divino y lo humano en la forma de Jesucristo es inseparable e indivisible, así la Biblia es la unión inseparable de lo divino y lo humano, tornando la Palabra de Dios en el lenguaje de los hombres. Los enfoques interpretativos, los métodos y las técnicas que intenten tratar con la Biblia solamente a nivel humano no hacen justicia a la unión inseparable e indivisible de lo divino y lo humano. Toda interpretación de las Escrituras debe estar en armonía con la unión divina y humana de la palabra de Dios.

 

d. Autoridad de la Biblia como autoridad de Dios

            La autoridad de Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo es la fuente de la autoridad de la Biblia. La autoridad de la Biblia es así norma de fe y vida, doctrina y proclamación, pensamiento e investigación. La autoridad bíblica no esta fundada en la Iglesia. No esta fundad en ninguna agencia o empresa humana. Por lo tanto, el significado e interpretación de la Biblia no depende de decretos o concilios de los seres humanos o de su interpretación única y/o combinada de la opinión científica. La autoridad divina es inherente en la Biblia y provee dirección creativa a la vida y a todas las ramas del pensamiento humano.

 

e. La unidad en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento

            La unidad de los dos testamentos de la Biblia es una realidad de las Escrituras fundada en la inspiración de ellas. Toda la Biblia es la Palabra de Dios. Hay unidad tanto dentro de cada testamento como entre el antiguo y el nuevo testamento.  A pesar de la variedad de lenguajes, estilos, formas literarias y énfasis de los escritores inspirados individualmente, de los diferentes relatos de un mismo suceso y de la variedad de los temas tratados, hay sin embargo, una unidad interna abarcante sin uniformidad artificial. La unidad dentro de la variedad señala la armonía de la verdad que niega que el Antiguo Testamento sea ley y el Nuevo Testamento, evangelio, o que en los libros bíblicos o entre ellos haya enseñanzas o teologías conflictivas o contradictorias, o que los últimos escritores inspirados usaban, aplicaban o interpretaban erróneamente las Escrituras cuando las citaban o aludían a ellas.

 

f. El canon de la Biblia en ambos testamentos

            La Biblia consiste en sesenta y seis libros canónicos que componen el Antiguo y Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento utiliza la expresión “las escrituras” (Mateo 26:54; Marcos 14:49; Lucas 24:27; Juan 5:39, etc.) o “la Escritura”  (Juan 2:22; 10:35; 20:9; 1 Pedro 2:6; 2 Pedro 1:20) para el canon entero del Antiguo Testamento. Declaraciones de Jesús tales como “Escrito esta” (Mateo 4:4, 6, 10; 11:10; 21:13; 26:31, etc.) o que “la Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35) indican que Él ejemplificó y mantuvo una fiel sumisión al AT como canon inspirado. Los libros den NT no se hicieron canónicos por autorización de la Iglesia o porque fueran incluidos en listas canónicas, sino porque estos 27 libros del NT fueron incluidos en el canon de la iglesia por ser divinamente inspirados, tener autoridad y ser reconocidos así por orientación de Espíritu Santo. El canon de la Biblia no es, por lo tanto, el producto de la iglesia sino del Espíritu Santo. El canon de la Biblia no depende de un testimonio repetitivo de autenticidad propia sino que es una revelación inherente, autoritativa  y divina. La forma canónica de la Biblia es la Palabra de Dios y no la de supuestas, formas y tradiciones pre-canónicas. El significado de la Biblia se encuentra en su forma canónica y no en la reconstrucción de varias etapas de una supuesta historia literaria pre-canónica. En vista de que la Biblia no hace distinción entre los niveles canónicos y siendo que todos los libros bíblicos son de igual origen divino, escritos por medio de instrumentos humanos inspirados, no hay forma superiores o inferiores de las Escrituras canónicas. Los libros o escritos bíblicos, ya sean de mayor  o menor antigüedad, son autoritarios, genuinos y auténticos por igual. No hay distinción cualitativa en los niveles de autoridad en el canon.

 

g. La Biblia como su propio interprete

            El famoso y reconocido principio de la Reforma de que “la escritura es su propio interprete” (CS 575) que “la Biblia es su propio expositor” ( ED 185) tiene completo apoyo bíblico (Por ejemplo, Lucas 24:27; 1 Corintios 2:13; 2 Pedro 1:20). Significa que “la Escritura interprete a la Escritura” ( EV 423), que una porción de las escrituras interprete a otra, convirtiéndose en la clave de otros pasajes menos ciertos. Este procedimiento requiere la investigación del tema en todas las partes de la Biblia para su propia interpretación. Este proceso d interpretación propia esta fundado en la unidad de la Biblia. Si es adecuadamente ejecutado, el procedimiento de las Escrituras interpretando las Escrituras no permitirá un nexo indiscriminado de los pasajes sino que relaciona a todos los que tratan del mismo tema. La interpretación propia de la Biblia no niega ni abandona las distintas variedades de aspectos o énfasis de los temas sino que los relaciona unos con otros dentro de la estructura de las escrituras inspiradas. La interpretación propia de la Biblia es una salvaguarda contra la superposición de nuestros puntos de vistas sobre las Escrituras. También niega que un pasaje de las Escrituras contradiga, interprete o aplique erróneamente otros pasajes. La interpretación propia de la Biblia dilucida o revela otros pasajes, sin reinterpretarlos, de tal manera que tengan un significado ajeno al intento original.

 

h. Las verdades normativas de la Biblia

            La Biblia es la revelación autoritativa de las verdades divinas. La autoridad de las verdades contenidas en la Biblia no esta restringida solamente a asuntos de salvación, sino que toda verdad que revela la Escritura es objetiva, autoritativa y absoluta. Esto implica que la información del mundo de la naturaleza, adecuadamente interpretada, no será inconsistente con las verdades bíblicas derivadas de las Escrituras solamente. También implica que Génesis 1-11 es un registro inspirado de eventos de los comienzos y no meramente algo teológico o un mito. Las hipótesis científicas sobre los orígenes de la tierra, el origen e historia de la humanidad y otros temas, no se deben considerar como verdades que echen por tierra las verdades bíblicas o que las alteren para que estén en armonía con dichas hipótesis u opiniones científicas.

La información extrabíblica de varias áreas de investigación como la arqueología, geología, antropología, etc., si es correctamente interpretada, puede tener un gran valor para dilucidar lo que la Biblia enseña y también para corregir allí donde la interpretación es poco clara debido a una información bíblica limitada. Pero la información extrabíblica y las varias teorías o hipótesis que el pensamiento humano fabrica, nunca deben ser empleados para trastocar la verdad de la Biblia en ninguna área, incluyendo la de los orígenes de la creación, el hecho de que Adán y Eva fueron los primeros seres creados, la caída literal de la humanidad al pecado, el diluvio, la historia y otras realidades que pertenecen a la fe y la vida, y a la historia y la naturaleza.

 

i. Preconceptos humanos determinados por la Biblia

            Ningún interprete puede despojarse tan completamente de su pasado que pueda acercarse a la Biblia con absoluta neutralidad. Hay un dogma que dice que no hay total o absoluta objetividad. No existe el así llamado “principio de la cabeza vacía”, de acuerdo con el cual el investigador se despoja a sí mismo de todas las nociones y opiniones preconcebidas, y enfoca el tema a ser estudiado con completa neutralidad. Aunque el mandato de ser tan objetivo como sea posible permanece básico para toda genuina empresa intelectual, parece que de alguna manera inevitable hay siempre un preconcepto con el cual el interprete enfrenta su investigación. Mientras reconocemos este hecho, también debemos afirmar que los preconceptos del interprete deben derivar y permanecer bajo el control de la misma Biblia. Debe constantemente estar abierto para hacer modificaciones o ampliaciones en base a las Escrituras. Cualquier preconcepto que este sujeto a conceptos tal como el naturalismo con su universo cerrado de un sistema de causas y efectos inmanentes, la evolución con sus axiomas de desarrollo, o la ciencia, el humanismo o el relativismo, es ajeno a la Biblia. La Palabra de Dios no debe ser forzada a amoldarse a tales conceptos y suposiciones foráneas.

 

j. La iluminación permanente del Espíritu Santo

            Se necesita el Espíritu Santo, por medio del cual fueron inspiradas las Escrituras, como iluminación permanente del interprete bíblico. El Espíritu Santo crea en el intérprete, a través de las Escrituras un preconcepto adecuado y una perspectiva esencial para la interpretación de la Palabra de Dios. La absoluta singularidad de la Biblia como la Palabra de Dios es el vehículo a través del cual el Espíritu Santo trabaja hoy día para traer fe en sus enseñanzas y mensaje. El Espíritu Santo nunca enseñara nada que sea contrario a la enseñanza y mensaje de la Biblia, que es inspirada por él. Los seres humanos son incapaces de reconocer y de apropiarse adecuadamente de las enseñanzas y verdades de la Biblia, lejos de la obra del Espíritu Santo en sus vidas. El Espíritu Santo trabaja en y a través de la Biblia, creando fe, transformando vidas, trayendo conocimiento a todas las esferas del pensamiento de la experiencia, e impulsando a un reconocimiento de la autoridad formal y objetiva de la Palabra de Dios, guiando a la plenitud de las verdades espirituales. La iluminación permanente el Espíritu Santo es esencial para una genuina interpretación de las Escrituras.

            Las declaraciones que resumimos anteriormente no son exhaustivas sino representativas en su alcance o exposición. Sirven con fundamentos que muestran a grandes rasgos las facetas esenciales. Ahora podemos avanzar para resumir los principios y procedimientos básicos.

 

                        2. Principios y procedimientos de interpretación bíblica.

           

Los principios y procedimientos de interpretación bíblica reseñados mas adelante buscan (1) determinar lo que quisieron decir los escritores bíblicos para su tiempo y lugar, (2) exponer el sentido completo, directo o indirecto, de las palabras y mensajes de los escritores inspirados, aun yendo mas allá de lo que el escritor inspirado pueda haber comprendido por sí mismo (1Pedro 1:10-11; Daniel 8:26-27; Zacarías 4:13), y (3) comunicar esto apropiadamente al hombre moderno en los distintos ambientes culturales en la cual se encuentra.

 

a. El texto original y los estudios de textos

            Los documentos originales de la Biblia no han sido preservados, pero hay mas de 5.500 manuscritos o fragmentos de manuscritos del NT ( una cifra inigualada en ningún otro documento antiguo) y numerosos manuscritos o fragmentos del AT. Aunque se evidencia un cuidado especial en el proceso de copia, los escribas han cometido errores, la mayor parte sin intención y algunos intencionales. Los estudios de textos (normalmente referido como "baja critica" o más frecuentemente "critica textual") son obligatorios para la recuperación del texto original. A pesar de que no hay ningún “método estricto prescripto para la critica textual del AT” (B. Waltke), hay gran confianza en el texto masorético, el rollo de pergamino completo más antiguo, fechado en 1008 DC. La reconstrucción del texto es hipotética, aun cuando se la realice con sumo cuidado. Las más antiguas traducciones han resultado beneficiosas, pero aun las varias revisiones de AT griego (LXX) revelan que se necesita evaluar libro por libro, evitando las conclusiones generales.

 

            En el área de los estudios textuales del NT el erudito también aplicará los principios generales basados en criterios externos e internos. Como no hay ningún método universalmente aceptado, sigue siendo importante obrar con cautela.

 

            En general se puede decir que las variantes textuales no influyen en las doctrinas bíblicas en ninguna forma material. La mayor parte de las variantes textuales ni siquiera aparecen en las traducciones.

 

b. La traducción de la Biblia en los idiomas modernos

            Entre las técnicas apropiadas de traducciones están la formal, de palabra por palabra y la dinámica de significado por significado. Debemos tener cuidado de que en el proceso de traducción las exigencias de comunicación  de las distintas culturas no distorsionen o falsifiquen el significado del texto bíblico. Aun en una traducción la Biblia permanece siendo la Palabra de Dios y comunica conocimientos sobre la realidad, la fe y la salvación mas allá de las fronteras temporales o culturales. El significado de la Biblia no esta atado a la estructura bíblica o aun contexto de cultura antigua como para que su significado no sea comprendido por otros contextos culturales. La Biblia en el texto de los lenguajes originales y en una adecuada traducción es para toda la gente sin tomar en cuenta el tiempo y el espacio

 

c. Determinación de la paternidad literaria, fecha, lugar y unidad de los libros bíblicos

            Los diferentes libros de la Biblia fueron escritos por hombres inspirados en un periodo de 1.500 años. Muchos libros bíblicos o parte de ellos (por ejemplo, Salmos, Proverbios) proveen información explicita sobre los autores en encabezamientos, versículos de apertura u otros tipos de información. Este criterio bíblico, directo o interno, es normativo para conocer al autor, fecha, lugar y unidad de estructura. Es inadmisible declarar como no autentico aquellos escritos o partes de la Biblia que directamente declaran provenir de un escritor particular. Por consiguiente, negar la paternidad literaria de Pablo, Pedro o Juan es inaceptable debido a la información explicita interna. Cuando hay anonimato o falta de información en un documento bíblico dado o en un grupo de escritos, el resto de las escrituras tendrá prioridad para la identificación del autor, fecha, lugar y unidad por encima de cualquier tradición antigua o moderna o de la opinión de los eruditos.

 

            Mientras que la determinación del autor, fecha, lugar y unidad de cada escritor de la Biblia es muy valiosa por muchas razones, no debe de ninguna manera oscurecer el hecho de que Dios es el autor de la Biblia. El profeta humano, con su experiencia y antecedentes, fue el agente inspirado para comunicar la verdad revelada y objetiva en una forma confiable y justa de manera que “las palabras de los hombres son la Palabra de Dios” (MS vol. 1, p. 24)

 

d. El texto bíblico y el asunto del contexto

En la interpretación el significado del contexto es de gran importancia

 

(1) Contexto de palabra: El contexto de una palabra en la oración puede ser llamado contexto léxico. Hay un significado reciproco entre cada palabra de una oración en su relación sintáctica. El significado de la palabra puede ser encontrado con la ayuda de un diccionario y la relación sintáctica se puede aclarar con una gramática. Cada oración es el contexto más cercano de una palabra. Las palabras encuentran su significado en la oración y en su relación con otras oraciones y finalmente en la unidad o párrafo al cual pertenece la oración.

           

            La interrelación de palabra a oración, etc., no permite que se inmiscuya un “significado de la raíz” a menos que el contexto lo respalde. Cada palabra puede ser comparada con palabras idénticas o relacionadas del mismo lenguaje dentro de la Biblia (hebreo, arameo, griego) o fuera de ella en idiomas afines. Estos estudios lingüísticos y etimológicos son altamente constructivos y aportan para mejor comprensión. A pesar de que no hay sustituto para esto, se debe evitar el peligro de leer la terminología bíblica a través del lente de la información extrabíblica o de idiomas afines. El contexto de la palabra en la oración bíblica, y el contexto mayor del libro bíblico y de la Biblia toda, debe permanecer siendo normativa.

 

            (2)  Contexto de pensamiento.  Se puede ir mas allá del significado del termino de su oración, a las ideas, conceptos, motivos y pensamientos que expresan, o sea, el contexto de pensamientos en el libro o documento investigado dentro del contexto mayor de las Escrituras. Como parte del estudio del contexto de pensamiento de las porciones investigadas, se pueden tomar contextos fuera de la Biblia, en las culturas del mundo antiguo. A menudo se descubren varios puntos de contacto, cambios, adaptaciones, oposición o singularidad. La idea de un “pacto”, por ejemplo, podría traer diferentes ideas a la mente de las personas de la antigüedad, dependiendo de la cultura y el ambiente de cada una. Hubo un tiempo cuando la mayor parte del AT fue explicado por algunos eruditos en base a la cultura de Babilonia, o en otros momentos, de las culturas  de Egipto, Ugar, Grecia, etc. Aunque muchas culturas tienen puntos de contacto mas o menos cercanos, de ninguna manera se puede decir que la verdad y la fe bíblicas son un reflejo o reinterpretación de su ambiente. La Biblia es la revelación de Dios que trasciende todo pensamiento humano. El contexto bíblico determina el contexto de “pensamiento” escrito por los autores bíblicos.

 

            (3) Contexto literario.  Los escritores bíblicos emplearon una gran variedad de formas literarias tales como prosa y poesía, con sus expresiones idiomáticas, símiles, metáforas, personificaciones, etc. El contexto literario también se relaciona con segmentos literarios mayores como poemas, lamentaciones, cartas, dichos, evangelios, etc. Estos diferentes tipos de composiciones y estilos, o sea, esta amplia variedad de formas literarias, son evidentes en las escrituras, y fueron usadas por los escritores, bajo la dirección del Espíritu Santo, para transmitir las verdades bíblicas. Si se realiza un estudio adecuado de estas formas literarias tendremos una valiosa herramienta de exégesis. El uso de diferentes formas literarias no niega la realidad de la narración o la historicidad de los sucesos. Así, los sucesos y las verdades narradas en poemas, por ejemplo, no significa que su realidad o veracidad sea menor que si la narración fuera en prosa.

 

            El estudio de la variedad de formas literarias y sus contextos, no respaldan el uso del método de la critica de forma, como se la aplica para el AT y el NT. El desarrollo y uso actual de la critica de forma, como se vio anteriormente, utiliza una reconstrucción de los contextos socio-culturales del material bíblico y los interpreta en base a ella. En la critica de forma del AT y NT, las suposiciones tales como (1) la prioridad de la poesía sobre la prosa, (2) la aseveración de que cuanto más antiguo el material mas corto es (3) la tendencia evolucionista de que las cosas se desarrollaron de formas simples a las avanzadas y (4) la demanda de una consistencia dentro de una unidad literaria, fuerzan el texto bíblico a una “cama Procrusteana” o a un molde ajeno. Una metodología sólida en el estudio de las formas literarias rehusará emplear tales suposiciones metodológicas y las condiciones resultantes de ellas.

 

            (4) Contexto bíblico.  Hemos afirmado que la Biblia es única en el hecho de que manifiesta la unión de lo divino y lo humano. La Biblia es la Palabra de Dios y no puede ser interpretada como cualquier otro libro. El contexto mas apropiado para comprender e interpretar cualquier parte de las Escrituras son ellas mismas. El AT es la clave del NT y el NT revela los misterios del AT. Esto no significa que el NT debe ser comprendido a la luz del AT pero que el AT no puede ser entendido a la luz del NT. Algunos exegetas desearían poder ir del AT al NT con una revelación progresiva en la cual el NT tenga valor superior al AT. Otros querrían interpretar el AT solo por medio del NT o de un uso seleccionado del NT en el sentido de un “canon dentro de un canon”. La verdad del asunto es que el AT y el NT se dan luz uno al otro (PV. 88). El AT es el evangelio encubierto y el NT es el evangelio revelado (PV. 88). Uno es tan esencial como el otro (MS Vol. 2, 119). La revelación posterior es superior en valor o autoridad a la anterior, no es bíblica, sino que la revelación bíblica de Dios es progresiva en el sentido de que hay constante descubrimiento de la verdad pro medio de  los escritores inspirador posteriores.

 

            (5) Contexto moderno.  Es básico el reconocimiento de que el significado original del texto de las Escrituras determina su comprensión. El significado original no debe ser alegorizado o reinterpretado, basado en la suposición de que el contexto del lector u oyente moderno es tan diferente del contexto de los escritores inspirados del pasado y sus oyentes que no hay suficiente continuidad u homogeneidad para garantizar una directa aplicación de la enseñanza bíblica de fe y vida hoy día. La Biblia es más que una fuente de percepción cristiana o un mero libro de texto sobre modelos de conducta en un ambiente socio-cultural del pasado, que no provee nada más que orientaciones generales y que pide una drástica reinterpretación y traducción para nuestro supuestamente diferente ambiente socio-cultural. Los elementos de continuidad entre el mundo de la Biblia y nuestro mundo son más significativos que cualquier cambio. La visión bíblica de la humanidad y su situación no es diferente de la de los hombres del mundo moderno. El diagnostico de los problemas y sus soluciones permanecen verdaderos y altamente relevantes en el presente.

 

e. El texto bíblico en palabras, oraciones y unidades

Hay una relación reciproca entre las palabras, sus formas gramaticales y su relación en una oración (sintaxis). Las relaciones entre palabras y oraciones son de fundamental importancia para el interprete. En el lenguaje hebreo, las relaciones son diferentes de las del griego y ambos difieren de los idiomas modernos. El estudio apropiado de las palabras y oraciones exige un profundo análisis de los idiomas bíblicos.

 

            Los idiomas del Antiguo Medio Oriente (tanto los lenguajes semíticos del noroeste como del este) han contribuido grandemente, y se espera que sigan contribuyendo, para una comprensión mejor de las palabras bíblicas. Ellas, sin embargo, expresan el “nuevo contenido” de la revelación divina y así no se puede esperar que comuniquen meros esquemas de pensamiento del  mundo antiguo. El contexto bíblico y la verdad bíblica permanece como normas para el uso de las palabras en sus oraciones y unidades.

 

            Se entiende que una unidad contiene una serie de oraciones y trata con un pensamiento dado o un aspecto de un pensamiento mayor. La comprensión de una unidad permite la comprensión de las palabras que la componen, así como de las unidades mayores a las cuales pertenece.

 

            La clasificación de unidades se logra a través de un criterio interno. El texto bíblico en la forma canónica en la cual se expresa constituye la norma. Las formas literarias usadas por los escritores bíblicos en el contexto de las Escrituras, forma la base para clasificar las unidades en prosa histórica, narrativa, sueños, visiones, proverbios, cartas, evangelios, parábolas, himnos, leyes, oraciones, sermones, y así sucesivamente.

 

            La interpretación de las unidades involucra el estudio de (1) los antecedentes bíblicos y extrabíblicos históricos, culturales y religiosos, (2) la ambientación y fecha de la unidad dentro de un texto bíblico, si es posible, (3) la forma y contexto literario, (4) las palabras y oraciones y (5) los motivos teológicos y el mensaje total con el contexto de toda la Biblia como un todo.

 

f.  Los libros bíblicos y sus mensajes

Los libros bíblicos están compuestos de unidades con sus componentes más pequeños de oraciones y palabras. La comprensión de libros enteros de la Biblia depende de la interpretación de sus unidades constituyentes. El libro de Isaías puede ser comprendido en su unidad al utilizar un criterio bíblico y al investigar sus diversas unidades (capítulos o partes). El significado acumulado de todas las partes constituye el mensaje total del libro de Isaías. El Evangelio de Mateo también debe ser estudiado en su totalidad para captar su mensaje.

 

            La determinación del significado y mensaje de los libros bíblicos no es la reconstrucción de la supuesta historia, oral o escrita, de los textos canónicos o del supuesto proceso de desarrollo hasta su etapa canónica como lo visualiza el método histórico-critico, sino el texto bíblico tal como nos llega a nosotros. La comprensión de los libros bíblicos y su mensaje derivan de su forma canónica y bíblica dentro del contexto bíblico mayor.

 

g. La teología de la Biblia en su totalidad

El propósito final de toda interpretación bíblica no es solamente conocer el significado de sus palabras, oraciones, unidades y libros. La meta última es descubrir las verdades y mensaje totales de todas la Escrituras. La intención no es sólo entender lo que los escritores inspirados comprendieron por si mismos, porque fue revelado a los profetas “que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” ( 1 Pedro 1:12) sino el sentido total de las palabras. Pedro indica que los profetas de antaño “anhelaban comprender su (el mensaje) sentido total” (PR 540). “Los profetas... no comprendieron completamente el sentido de la revelación que les fue dada” (CS 392). El “sentido completo” de la revelación bíblica es provisto por una revelación posterior a los profetas antiguos. La inspiración es una guía segura para obtener el sentido completo de cualquier parte de las Escrituras. El sentido completo se manifiesta a sí mismo en una palabra profética anterior que más tarde se cumple en una forma particular tal como Isaías 7:14 y Mateo 1:22-23, o Salmos 2:7 y Hebreos 1:5 (Hechos 13:33; Romanos 8:29) u Óseas 11:1 y Mateo 2:15, etc. Hay una continuidad y homogeneidad entre la predicción mesiánica de Isaías 7:14 y su cumplimiento. Aunque el alcance del significado de calmah es más limitado en la acepción “virgen”, no esta mal aplicado, mal interpretado o mal construido. Óseas 11:1 “de Egipto llame a mi hijo” fue aplicado por Óseas a una nación corporativamente mientras que en Mateo 2:15 el cumplimiento tipológico se personaliza en Jesucristo. No se lee un significado nuevo en la profecía anterior, pero a través de la inspiración el “sentido completo”, o significado mas amplio, es revelado sin ninguna mala aplicación o reinterpretación donde un significado ajeno se sobrepone al original. Es la intención divina que el “sentido completo” genuino y normativo fuera revelado a través de la inspiración divina en un momento posterior. Este procedimiento resguarda a las Escrituras de interpretaciones subjetivas y personales y asegura la interpretación propia de la Biblia basada en el principio de la analogía de la fe.

 

La teología de la Biblia esta compuesta de mensajes o temas que encontramos en cada libro bíblico o grupo de escritos del mismo escrito bíblico. En esta forma cada libro o grupo de escritos hace su propio contribución especial, revelando riqueza, variedad y diversidad. Así, se permite que emerja y se haga oír cada pensamiento de las escrituras. Estas teologías de libro por libro y grupo por grupo proveen la oportunidad de reconocer la variedad así como la unidad de revelación divina, que muestra la siempre manifiesta voluntad de Dios y la ampliación de los distintos temas y asuntos. Una vez que los distintos temas y asuntos de las Escrituras emergen de sus ambientaciones o contextos individuales dentro de sus respectivos libros o grupos de escritos, cada tema o asunto debe ser estudiado en su totalidad en orden cronológico a fin de ver sus facetas de plenitud, variedad y unidad. Por último, la Biblia tiene un solo evangelio y un solo mensaje. Diferentes escritores inspirados variaran en sus expresiones de acuerdo a sus respectivas circunstancias y propósitos, pero hay acuerdo sobre las verdades bíblicas en su riqueza total. Hay “un Señor, una fe...” (Efesios 4:5).

 

   

APÉNDICE  B

 

GUIA PARA UNA EXEGESIS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Stuart 1980: 19-52

 

EL TEXTO DEL SERMÓN

 

1. Confirme los límites del pasaje     

Asegúrese que el pasaje es una unidad, con un principio y un fin y que tiene un contenido

significativo. No se guíe por las divisiones del capítulo y versículos, no son originales.

Use una versión moderna que sea confiable o una interlineal. Una vez que tiene la idea de lo que significan las palabras hebreas, puede resumir su análisis textual con provecho.

 

2. Compare las versiones                                                                                                                De otras versiones que pueda leer, en griego, latín, y en las versiones del pasaje si aparece en Qumran, aisle palabras o frases que no parecen corresponder al texto hebreo sobre el cual trabaja. Use el aparato crítico de la Biblia Hebraica.

 

3. Reconstruya y anote el texto

Escriba el texto completo y si omite algo señálelo con {}; si inserta o reemplaza alguna palabra
o letra coloque lo nuevo dentro de flechas. Coloque al pie de página las palabras que usted no

cambia pero que otros piensan que deben cambiarse.

 

 

TRADUCCIÓN

 

1. Prepare una traducción tentativa de su texto reconstruido

Consulte en un léxico como Holladay las palabras de las que no conoce su gama de significado.

Recuerde que las palabras no tienen un solo significado, así que la traducción siempre implica

una selección.

 

2. Compruebe la correspondencia del texto con la traducción

Lea su hebreo vez tras vez. Lea su traducción en voz alta. ¿Suenan lo mismo? Una buena traducción es la que crea la misma impresión general para el oyente como lo haría el original, sin distorsionar el contenido a trasmitir.

 

3. Revise la traducción a medida que prosigue el trabajo                                                             Al hacer la exégesis examine los datos gramaticales y léxicos. Trate de evaluar el uso de una palabra en su contexto amplio y en su contexto inmediato, porque la diferencia puede ser significativa. Use el término que haga el pasaje más claro para el oyente.

 

CONTEXTO HISTÓRICO

 

1. Investigue los antecedentes históricos

Trate de contestar las siguientes preguntas:  ¿Cuál es el marco de este pasaje?  ¿Qué eventos conducen a este punto.  ¿Hay pasajes paralelos o similares en la Biblia que parecen estar relacionados con las mismas condiciones históricas? Bajo que condiciones históricas parece haber sido escrito el pasaje?  Pudo haberse escrito también bajo condiciones históricas muy diferentes?  Si no es así, ¿por qué no?

Desde este punto en adelante tome nota de cómo la información que usted obtuvo del pasaje tiene un efecto sobre su interpretación. Explique como esta información ayuda a entender o apreciar de alguna manera el pasaje.

 

2. Investigue el marco social

Trate de contestar las siguientes preguntas: En la vida de Israel, ¿dónde se sitúa el contenido o los eventos de este pasaje? ¿Es relevante sólo para los antiguos israelitas o es útil para hoy?  ¿Son los conceptos puramente israelitas o podrían haber ocurrido o haber sido expresados en otra cultura?

 

3. Investigue el plano histórico

¿Qué viene después?  ¿Adónde se dirige el pasaje?  ¿Qué hay que sea significativo que suceda en última instancia a la gente, lugares, cosas y conceptos del pasaje?  ¿Contiene alguna información que es esencial para entender algo que ocurre o se dice más tarde? ¿Dónde encaja el pasaje dentro del marco general del AT?

 

4. Investigue el marco geográfico

¿Tiene un marco u origen geográfico? ¿A qué nación, región tribu y ciudad se aplican los

conceptos o eventos del pasaje? ¿Tiene una perspectiva nacional o regional? ¿Hay algo acerca de la geografía que ilumina de alguna forma el contenido del pasaje?

 

5. Ponga una fecha a su pasaje

Si es una narración histórica, busque la fecha para los eventos mencionados. Si es un oráculo

profético busque la fecha cuando el mensaje pudo haber sido pronunciado por el profeta.

No siempre es posible conseguir esto. Tenga cuidado con la literatura secundaria ya que la metodología de un erudito determina como considera el pasaje. Si no puede sugerir una fecha específica, sugiera al menos una fecha antes de la cual no pudo haber ocurrido ese pasaje (terminus a quo) y la fecha en la cual el pasaje tuvo que haber sido escrito o haber sucedido (terminus ad quem). A veces es muy difícil o imposible fechar los pasajes proféticos.

 

 

CONTEXTO LITERARIO

 

1. Examine la función literaria

¿Forma parte de un relato o de un grupo literario que tiene un comienzo, un medio y un fin?

¿Podría estar colocado en cualquier parte o es esencial que esté ahí para su presente contexto?

 

2. Examine la ubicación

¿Cómo encaja dentro de la sección, libro, división, Testamento, Biblia, en ese orden? ¿Es uno de

los muchos textos similares en el mismo libro o tal vez en el AT? ¿En qué sentido es único?

 

3. Analice el detalle

¿Cuán abarcante es el pasaje? ¿En qué cosas se concentra y qué cosas no dice? ¿Presenta un informe de los acontecimientos desde una perspectiva especial? ¿Cómo se relaciona esa perspectiva al contexto más amplio del libro y del AT?

 

4. Analice la paternidad literaria

¿Se puede identificar claramente al autor? ¿Es anónimo? Si es anónimo, ¿es posible sugerir en forma general la fuente humana probable o el medio del cual Dios comunicó su palabra?

Es posible que el material haya sido escrito originalmente por otro y ahora se lo vuelve a usar,

adaptar, o incorporar en una estructura más grande por un escritor inspirado más tarde. ¿Le dice

a usted esto algo teológicamente? ¿Le ayuda a seguir mejor la lógica del pasaje?

 

 

FORMA

 

1. Identifique el tipo literario general

Sitúelo dentro de las categorías amplias de literatura del AT.

 

2. Identifique el tipo literario específico (forma)

Describa en forma más precisa que clase de tipo de prosa es, o si es un dicho, o un canto. Debe conocer el tipo literario general y específico de su pasaje antes que este en condiciones de analizar su forma o formas.

 

3. Observe el texto para encontrar subcategorías

El propósito principal del análisis de la forma en exégesis es que le permite comparar su pasaje con otros de igual forma y aprovechar el conocimiento que resulta de esa comparación. Por eso es mejor describir una forma tan específicamente como sea posible sin hacerla única. Si contiene el relato de un sueño que incluye una conversación entre un ángel y un profeta probablemente obtendrá datos exegéticos más fructíferos comparándolos con otros que también contengan ese diálogo más bien que con relatos de sueños en general.

Los elementos que no pueden compararse son elementos especiales que exigen una atención cuidadosa en otro lado de su exégesis y que distinguen el pasaje de otros pasajes.

 

4. Sugiera un medio ambiente para el texto

Trate de unir el pasaje con la situación real de su uso. Algunas veces ya lo hace el texto, si no, debe tener mucho cuidado. Puede ser obvio que un profeta copió la forma de un canto lúgubre de un funeral, de la situación real de los funerales de la vida, y vuelve a usar la forma de una manera profética, es decir, cantando una endecha profética sobre Israel que va a ser destruido por Dios. A veces esto no es tan obvio.

El hecho que un salmo, por ejemplo tiene la forma de un canto real de ascensión al trono, no debe llevar a la conclusión que no tiene función o significado en el AT  o entre los cristianos hoy, fuera de esa parte del ritual antiguo de coronación en Jerusalén. Su marco original como forma es una cosa y su potencial para adaptarlo y volverlo a usar para una variedad de marcos secundarios (literario, cultural, teológico, etc.) es otra.

 

5. Analice la integridad de la forma

Compárelo con otros que tengan la misma forma. ¿Están todos los elementos presentes? Si es así, ¿hay algo extraño a la forma que está presente? Si no es así, ¿qué elementos son los que faltan? ¿Faltan porque está modificado a propósito?

¿Contiene su pasaje más de una forma? Si es así, ¿cómo deben separarse? ¿Contiene una mezcla de formas o una forma dentro de otra (por ejemplo, una parábola dentro del relato de un sueño)?

 

6. Esté alerta si encuentra una forma parcial o quebrada

La mayor parte de las veces todos los elementos de una forma dada no estarán presentes en cualquier instancia específica de su uso. Por ejemplo, cuando los profetas repiten la palabra de Yahweh en la forma de rib (pleito), a menudo presentan sólo un aspecto tal como el discurso de acusación o la sentencia de juicio. Presumiblemente, sus oyentes reconocían inmediatamente por la forma parcial, que se describía un pleito divino en la misma forma que nosotros reconocemos por las palabras: "interrumpimos esta transmisión para anunciarles..." la forma que se usa hoy cuando se va a anunciar un suceso importante recientemente acaecido.

A veces el comienzo y el fin de una forma están usados para intercalar material técnicamente extraño a esa forma. Tal intercalación se conoce como inclusio. El material intercalado en esa inclusio está generalmente relacionado a la forma pero no es técnicamente una parte de la forma.

 

 

ESTRUCTURA

 

1. Haga un bosquejo del pasaje

Trate de hacer un bosquejo que represente genuinamente las unidades principales de información. Debe ser un desarrollo natural y no artificial del pasaje. Note los componentes que se incluyen bajo cada tópico (cuantitativos) y la intensidad o significación de los componentes (cualitativos). Deje que el pasaje hable por sí mismo. Después de bosquejar las divisiones mayores, trabaje sobre las menores, tales como oraciones, cláusulas y frases.

 

2. Busque pautas de pensamiento

Cualquier pasaje cuyos límites han sido identificados propiamente tendrá una lógica consistente formada por formas de pensamientos con significado. Trate de identificarlas buscando especialmente rasgos claves, tales como desarrollos, formas únicas de decir algo, palabras centrales o básicas, paralelismos, quiasmos, inclusios y otros modelos.

Las claves para las pautas son por lo general repetición y progresión

 

3. Organice su discusión de la estructura de acuerdo a unidades descendientes de tamaño.

Trate primero las pautas generales del bosquejo que no contengan más de 3 o 5 unidades mayores. Después trate lo que usted cree que es importante entre las pautas secundarias dentro de las unidades mayores, una a la vez. Vaya de lo más grande a lo más pequeño.

 

4. Evalúe la intencionalidad de las pautas pequeñas

Se pueden encontrar pautas menores en un pasaje: la preponderancia de un cierto sonido vocal aquí, la repetición de una raíz verbal allí, la ocurrencia de una cierta palabra exactamente tantas palabras después de otra palabra en dos versos diferentes, etc. La cuestión es: estas pautas menores, ¿parece que aparecen al azar o fueron puestos intencionalmente por el antiguo escritor inspirado?

Asumimos que las pautas mayores, debido a que son tan obvias, son intencionales. También asumimos que las menores son intencionales, especialmente cuando vemos que tales pautas ocurren repetidamente a través de un libro dado del AT. Pero, ¿cómo estar seguro de eso? Sólo hay un criterio: tratar de ver si es probable que el antiguo escritor/orador o el lector/oyente pudieron razonablemente ser conscientes de esa pauta.

 

5. Si el pasaje es poético, analícelo como corresponde

Usando el paralelismo como guía, arregle las líneas de la poesía en secuencia paralela. Trate de identificar el metro de cada línea. La rima y los modelos acrósticos son raros, pero merecen una atención cuidadosa si están presentes. Fíjese también si hay fórmulas (palabras o frases que se usan en más de un lugar en el AT, en contextos y modelos métricos semejantes.

 

 

DATOS GRAMATICALES

 

1. Analice los puntos gramaticales significativos

Es esencial tener un correcto entendimiento de la gramática para una interpretación adecuada del pasaje. ¿Hay algunos puntos gramaticales dudosos? ¿Podría leerse diferente alguna oración, cláusula o frase si la gramática estuviera de otra manera? ¿Hay ambigüedades genuinas que hacen imposible una interpretación definida de alguna parte del pasaje? Si es así, ¿Cuáles son al menos las opciones posibles?

 

 

DATOS LEXICOGRÁFICOS

 

1. Explique lo que no es obvio

Trabaje en orden descendente de tamaño, desde cláusulas (si es necesario), frases (tales como frases idiomáticas) hasta palabras y partes de palabras. Usando libros de ayuda trate de definir para el oyente cualquier redacción o palabras que podrían no ser claras, o que no se notaría su fuerza si no se les prestara atención.

 

2. Concéntrese en palabras claves y en la fraseología

Trabajando en forma descendente, aisle lo que considera especialmente significativo o básico para la interpretación del pasaje. Haga una lista de unos seis a doce palabras o fraseología. Trate de arreglarlos en orden desde el más decisivo hasta el menos crucial. Concéntrese sobre ellas, diciéndole a su oyente o lector porque son importantes para la interpretación.

 

3. Estudie las palabras que son más cruciales

Haga un trabajo de una o dos palabras claves del pasaje. Presente un resumen de sus procedimientos y de sus hallazgos para el lector. No descuide el significado teológico especial de la palabra o palabras y/o fraseología. Use el método inductivo tanto como le sea posible. Para ello:

 

      (1) Use una concordancia para encontrar el uso de la palabra.

      (2) Use léxicos para ver el uso en otra literatura de esa palabra.

      (3) Use léxicos para encontrar palabras afines.

      (4) Examine el uso bíblico tratando de establecer el espectro de significado que la palabra                 y las palabras afines parecen tener.

      (5) Examine la distribución de la palabra. Se puede aprender mucho de su significado de esta                       manera. Por ejemplo: ¿La usan mayormente los profetas? ¿Se usa en fórmulas legales?     

             ¿En ciertas clases de expresiones?

      (6) Establezca los usos claves, los que son unívocos (coherentes y no contradictorios).

      (7) Enfóquese en la función de la palabra en el pasaje.

      (8) Presente una paráfrasis, sinónimos, una declaración resumida, o todo esto a su lector, o                su congregación como medio para definir la palabra.

 

4.  Identifique los rasgos semánticos especiales

La semántica (o sea la relación entre contenido y significado) del pasaje  a menudo se ve afectada por rasgos como la metonimia, la paronomasia, la epífora, las hendiadas, fórmulas, palabras de otro idioma, etc.

 

 

EL CONTEXTO BÍBLICO

 

A esta altura debe comenzar a perfilar en su mente en forma tentativa los descubrimientos esenciales de las secciones anteriores con el propósito de centrarse en el "mensaje" específico del pasaje, tal como se relaciona más ampliamente a su contexto inmediato y a su contexto más

amplio.

Encontrará que es útil resumir para usted mismo lo que considera que constituye el mensaje del pasaje, incluyendo el punto (o puntos) central, las características esenciales, las aplicaciones inequívocas y cosas semejantes. Este resumen es tentativo pero le ayuda a enfocar su atención en el significado bíblico y teológico del pasaje.

 

1. Analice el uso del pasaje en otras partes de la Escritura

¿Se cita o alude el pasaje en otras partes de la Biblia?  ¿Cómo?  ¿Por qué?  Si aparece más de una vez, cómo y por qué y cuales son las diferencias, si las hay.  ¿Qué le dicen a usted las referencias que se hacen en otras partes al pasaje acerca de su interpretación?

 

2. Analice la relación del pasaje al resto de las Escrituras

¿Cómo funciona dogmáticamente (es decir, enseñando o transmitiendo un mensaje) en la sección, libro, división, Testamento, Biblia, en ese orden?  ¿Tiene alguna relación especial a alguna obra apócrifa o pseudoepigráfica?

 

3. Analice el significado del pasaje para la comprensión de la Escritura

¿Qué depende de él en otras partes de la Biblia? ¿Qué otros elementos en la Escritura ayudan para que se comprenda mejor?  ¿Por qué?  ¿Cómo?  ¿Presenta asuntos que se tratan en la misma manera o en forma diferente en otros lugares de la Escritura?  ¿Qué se perdería o como quedaría menos completo el mensaje de la Biblia si no existiera el pasaje?

 

TEOLOGÍA

 

1. Sitúe el pasaje teológicamente

¿Dónde encaja el pasaje dentro del corpus de la revelación que comprende la teología sistemática cristiana?  ¿Bajo qué pacto está?  ¿Hay algunos aspectos de él que están limitados en parte o totalmente al viejo pacto, como por ejemplo ciertas prácticas de sacrificios del culto? Si es así, ¿es aun relevante como un ejemplo histórico de la relación de Dios con los seres humanos, o como una indicación de las normas de Dios, su justicia, inmanencia y trascendencia, etc.? ¿Con qué doctrina se relaciona el pasaje? ¿Tiene relevancia potencial para las clásicas concepciones doctrinales de Dios, la humanidad, los ángeles, el pecado, la salvación, la iglesia, la escatología, etc.? ¿Se relaciona con estas áreas de las doctrinas debido a su vocabulario o su tema, o tal vez por algo que no es tan explícito?

 

2. Identifique los problemas específicos que presenta o resuelve el pasaje

Vaya más allá de las áreas generales de doctrina e identifique los asuntos específicos. ¿Cuáles son, de hecho, los problemas, las bendiciones, las preocupaciones, la confianza, etc., acerca de lo cual el pasaje tiene algo que decir? ¿Cómo se dirige el pasaje a esas cosas? ¿Con cuánta claridad están expresadas en el pasaje? ¿Es el pasaje un pasaje que levanta algunas dificultades para algunas doctrinas mientras que soluciona otras?

 

3. Analice la contribución teológica del pasaje

¿Qué contiene que contribuye a la solución de asuntos doctrinales o apoya soluciones que se ofrecen en otros lugares de la Escritura? ¿Cuán seguro está que el pasaje, correctamente entendido, tiene el significado teológico que usted se propone darle? ¿Está de acuerdo su enfoque con el de otros eruditos o teólogos que se sabe que han estudiado el pasaje? ¿Cómo se conforma al sistema total de verdad contenido en la teología cristiana?

¿Cómo se comporta el pasaje con toda la teología? ¿En qué forma puede ser precisamente importante para el todo? La Biblia contiene cosas que desde un punto de vista humano pueden parecer difíciles de comprender, o aun ser paradójicas. ¿Trata su pasaje con un área donde hay muchas cosas desconocidas como para decidir su contribución teológica? Si es así, el lector merece saberlo, pero de una manera constructiva, no destructiva.

 

 

APLICACIÓN

 

Todos están de acuerdo que la exégesis determina el significado de un pasaje de la Escritura, pero la exégesis es un intento para descubrir lo que el texto significó, no lo que significa ahora. Si se la divorcia de la aplicación es un entretenimiento intelectual vacío.

Las Escrituras son nuestras Escrituras, no las de los antiguos. La llave para una aplicación adecuada es comparar los asuntos de la vida. Para aplicar un mensaje hay que tratar de decidir cual es el asunto central y cuáles son los secundarios en el pasaje en cuestión. ¿Con qué aspectos de la vida trata el pasaje?

En el proceso de aplicación hay 3 asuntos básicos interrelacionados. Primero, hay que conocer los problemas de la vida que aparecen en el pasaje. Segundo, hay que identificar que asuntos o conceptos se pueden transferir del pasaje a la situación actual. Tercero, necesita aplicar estos asuntos o conceptos en forma exacta, teniendo una comprensión de los problemas actuales de la vida.

 

1. Clarifique la naturaleza de la aplicación

Si es para informar al lector o es para dirigir al lector.

 

2. Clarifique las posibles áreas de aplicación                                                                                  Las aplicaciones pueden caer en dos áreas generales: la fe y la acción. En la práctica, deberían ser en último lugar inseparables, un cristiano genuino no puede mostrar una sin la otra.

3. Identifique a quienes le va a hacer la aplicación

Básicamente hay dos clases de oyentes: el personal y el comunitario. ¿Qué es lo que en el pasaje da información o dirección en cuanto a la fe o la acción a las personas? ¿Y qué a grupos o a estructuras corporativas se dirige? Si informa a personas, ¿qué clase de personas son, cristianas o no cristianas? ¿Laicos o clérigos? ¿Padres o hijos?

 

4. Establezca las categorías de la aplicación

¿Se dirige a asuntos que son básicamente de naturaleza interpersonal? ¿A la relación de Dios con su pueblo? etc.

 

5. Determine el tiempo focal de la aplicación

¿Espera el pasaje fe o acción en el presente? ¿Habla principalmente de algo que ocurrió en lo pasado? ¿Contempla principalmente el futuro? ¿Implica la aplicación una combinación de tiempos?

 

6. Fije los límites de la aplicación

¿Exige el pasaje una respuesta que podría posiblemente ser mal entendida y llevada demasiado lejos? Si es así, ¿puede definir que es "demasiado lejos"? ¿Requiere una aplicación que es secundaria más bien que primaria?  Es decir, ¿funciona su pasaje más como un antecedente o apoyo, o como parte de un pasaje más grande que sugiere más específicamente otra aplicación que la hace de su pasaje? ¿Hay alguna aplicación que a primera vista puede parecer apropiada al pasaje, pero que al examinarlo más cuidadosamente no lo es? Si es así, identifíquela brevemente para su lector y dé las razones. ¿Tiene el pasaje una aplicación doble, como por ejemplo, ciertos pasajes mesiánicos tienen una aplicación de referencia inmediata y la otra de una referencia de largo alcance? Si es así, ¿son las aplicaciones de igual peso ahora? ¿Tuvieron igual peso cuando fueron pronunciadas o escritas por primera vez?

Es prudente limitar las aplicaciones tanto como sea posible. Raro es el pasaje que requiere varias

aplicaciones, todas de igual relevancia y practicabilidad. Trate de decidir cuál es central y se

deriva de la manera más natural del pasaje. Recuerde que no es su responsabilidad el presentar o

tratar todas las formas posibles en las cuales el pasaje podría golpear las preferencias del lector.

Más bien usted es responsable de informar al lector lo que el pasaje requiere o dónde se dirige en

términos de aplicación.

 

PASANDO DEL BOSQUEJO AL TERM PAPER

 

Después de completar la investigación, estará interesado en organizar los resultados en un formato que los presente de una manera efectiva al lector. Hay varios formatos aceptables y si el profesor no le ha exigido ninguno, hay tres formas que son las más aceptables:

 

1.   El de tópico, que procede muy parecido al orden de los pasos indicados arriba, pero con secciones y encabezamientos rearreglados, combinados, expandidos o ajustados de acuerdo a su propio sentido común de cómo el material del pasaje puede convincentemente atraer la atención del lector.

2.   El formato de comentario, que va más o menos verso por verso, clasificando los datos y las conclusiones relevantes que se aplican a las partes individuales del pasaje, sin excluir secciones adicionales apropiadas tales como introducciones, resúmenes, apéndices explicativos, etc.

3.  El formato unitario en el cual se discute el pasaje en una forma relativamente libre sin un

bosquejo estrictamente sistemático o metodológico, con o sin el uso de secciones identificadas formalmente, encabezamientos, sub-secciones etc.

 

APÉNDICE C

 

  

TEXTO

 

Título

 

Introducción

Preposición

 

División  I

 

División  II

 

División  III  

 

División  IV

 

Conclusión 

 

UNIDADAD DE TODAS LAS PARTES DEL SERMÓN

(Crane 1968:140)

 

AMOR SIN LÍMITES

Juan 3:16

 

INTRODUCCIÓN

 

  1. Saludo.
  2. Frase alusiva.
  3. (Título de la historia). (Podría ser una historia que comienza aquí y se la terminaría en la conclusión)
  4. .......................................................                                                        
  5. Juan 3:16  (leer) ............................................................
  6. (Proposición) .........................................................

.....................................................................

.......................................................................

 

  1. (Pregunta de transición)....................................................

............................................................................

           

  1. (Frase de transición).........................................................

......................................................................

 

I.   DIOS ES EL ÚNICO QUE TIENE AMOR SIN LÍMITES

(Primera división principal)

 

  1. El amor.  (primera subdivisión)

a.  ...........................................

 

b. ....................................

 ............................

 

  1. El amor sin límites.  (segunda subdivisión)

a. .......................................................................................

         

 

1)      .................................................................................

2)      .................................................................................

 

a)      .....................................................................

b)      ...........................................:

c)      .....................................................................

 

b. .......................

                .........................................ta aqui

          ......................................................................................

 

3.      El amor sin límites de Dios.  (tercera subdivisión)...........

.........................................................................................

 

4.      (Transición) ......................................................................

..............................................................................................

 

III.   EL HOMBRE TIENE UN AMOR IMPERFECTO

        (segunda división principal)

 

1.      El pecado quebró la capacidad de amar del hombre. (Primera subdivisión) .......................................................

 

 

  1. Tipos de amor humano. (Segunda subdivisión)............... ...........................................................................a. ......................................

b. ......................................................................................

c. ......................................................................................

 

  1. .......................................................................................... (transición)

 

IV.   CONCLUSIÓN

                                                    

  1. ..........................................................................................   
  2. (Título de la historia). (Fin de la historia)........................

 

  1. .................................................................

 

  1. ...................................................................

 

Formato de un bosquejo según Braga  (Sólo por curiosidad)

 

Título ...........................................................................................

Texto  ...........................................................................................

Introducción

 

  1. ..........................................................................................
  2. ..........................................................................................   

Proposición ..................................................  Frase interrogativa  ......................................................................

Frase de transición  ......................................................................

 

I.   Primera división principal  .....................................................

                                                          

  1. Primera subdivisión  ........................................................

(Desarrollo)

  1. Segunda subdivisión ........................................................

(Desarrollo)

            Transición

 

II.   Segunda división principal ...................................................

 

  1. Primera subdivisión .........................................................

(Desarrollo)

  1. Segunda subdivisión ........................................................

(Desarrollo)

  1. Tercera subdivisión  .........................................................

(Desarrollo)

 

            Transición

 

Conclusión

     

  1. ..........................................................................................
  2. ..........................................................................................
  3. ..........................................................................................

 

GUÍA PARA UNA EXÉGESIS COMPLETA

Fee: 1992 (22-43)

  

  1. Seleccione el texto

     2.  Examine el contexto general del texto elegido.

 

  1. Establezca los límites del pasaje.

  1. Efectúe una traducción provisional del texto.

  1. Realice un análisis gramatical y literario del texto.

  1. Analice las palabras importantes.

  1. Investigue el trasfondo histórico-cultural.

  1. Analice el contexto bíblico-teológico.

  1. Busque e investigue literatura secundaria.

  1. Lea comentarios.

  1. Haga la aplicación del pasaje.

  1. Escriba el sermón

 

ELEMENTOS BÁSICOS DE UN SERMÓN

Tema

 

Texto

Título

Propósito específico

Propósito general

INTRODUCCIÓN

Proposición

Pregunta de transición

Frase de transición

Palabra clave

 

I.                   DIVISIÓN:

Lección

Texto prueba:

Ilustración:

Aplicación:

 

II.                DIVISIÓN:

 

Lección:

Texto prueba:

Ilustración:

Aplicación:

 

III.             DIVISIÓN:

 

Lección:

Texto prueba:

Ilustración:

Aplicación:

 

CONCLUSIÓN

 

PRUEBA PARA COMPROBAR LA SOLIDEZ DE LA ESTRUCTURA HOMILÉTICA

 

CUATRO PREGUNTAS BÁSICAS PARA CORROBORAR

LA COHESIÓN DE LA ESTRUCTURA HOMILÉTICA

 

  1. El tema del sermón, ¿ha sido correctamente identificado y extraído del texto bíblico?

  1. Las divisiones del sermón, ¿responden directa y coherentemente a la pregunta de transición?
  2. La pregunta de transición, ¿se desprende naturalmente de la proposición?

  1. La proposición, ¿tiene como sujeto al tema del sermón?

De esta manera hemos terminado el Seminario de Homilética II.  Deseo,  que hayas sido ricamente bendecido (a), y que el Espíritu Santo  te ilumine (te de sabiduría)  para que puedas  enseñar a otros su Santa  palabra.  “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad.”  Daniel 12:3. 

 

 

¡Qué hermosa es esa
primavera de la vida!
Los días de la juventud.
Un tiempo de
aprendizaje acelerado,
deilusiones y
desilusiones, de éxitos
y fracasos. Es la etapa
de las mayores
decisiones
de su existencia.
“La bendición viene
cuando por la fe el
alma se entrega a
Dios. Entonces ese
poder que ningún
ojo humano puede
ver, crea un nuevo
ser a la imagen
de Dios.”
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"Los rayos brillantes
de la luz celestial
están alumbrando
tu sendero, querido(a)
joven, y te ruego que
saques el mayor
provecho de tus
oportunidades. Recibe
y aprecia cada rayo de
luz enviado del cielo, y
tu senda aumentará
como el brillo de la
aurora hasta el día
perfecto."
 
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